La medida de fuerza nacional se llevará a cabo del 16 al 22 de marzo. El gremio ARDU reclama por el incumplimiento de la Ley de Financiamiento y la falta de paritarias, aunque aseguraron que no se suspenderán los exámenes.
El panorama educativo en la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) se ve nuevamente afectado por el conflicto salarial. Los docentes universitarios confirmaron un paro total de actividades por una semana, desde el 16 hasta el 22 de marzo, en el marco de un plan de lucha nacional contra las políticas del Gobierno nacional.
La medida, impulsada por la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU), surge como respuesta a la crisis presupuestaria que atraviesan las casas de altos estudios. En el ámbito local, la Asociación Riojana de Docentes Universitarios (ARDU) ratificó su adhesión y se declaró en estado de alerta.
El secretario general de ARDU, Juan Chade, explicó que el principal eje del reclamo es el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Según el dirigente, esta normativa es clave para garantizar el sostenimiento del sistema educativo, pero su aplicación permanece estancada.
Al respecto, Chade señaló que la ley debe contemplar no solo mejoras salariales, sino también «becas para estudiantes, financiamiento para ciencia y técnica y recursos para el funcionamiento de las universidades». El gremialista denunció que, hasta el momento, el Ejecutivo no ha dado señales de avanzar en estos puntos fundamentales.
Otro de los puntos críticos es la falta de diálogo institucional. Desde el sector afirman que no hubo convocatoria a paritarias para discutir la recomposición de los haberes, lo que ha generado un desfasaje económico insostenible para los trabajadores de la educación.
En ese sentido, Chade fue contundente respecto a la situación económica que atraviesa el sector: «El sector docente acumula una pérdida de alrededor del 50% del poder adquisitivo», afirmó, justificando la profundización de las medidas de fuerza ante la falta de respuestas oficiales.
Para llevar tranquilidad a la comunidad estudiantil, desde el gremio aclararon que la protesta está enfocada específicamente en el dictado de clases. De esta manera, los exámenes finales no se verán afectados, permitiendo que los alumnos puedan rendir en los turnos ya programados sin perder la mesa.
Sin embargo, la incertidumbre crece respecto al inicio del segundo cuatrimestre. Con una semana completa de inactividad docente, el calendario académico de la UNLaR y de todas las universidades públicas del país queda supeditado a la evolución del conflicto y a una posible respuesta del Gobierno nacional.
