El intendente capitalino se reunió con Liliana Romero, la vecina del barrio Antártida con quien había mantenido un cruce público por la situación de un lote en el barrio Ferroviario. Durante el encuentro, Molina reconoció que fue un «exabrupto» hablar de expropiaciones y ratificó que el Municipio avanzará con multas más severas para los propietarios delincuentes con el mantenimiento de sus terrenos.
En una reunión calificada como cordial y sincera, el jefe comunal admitió que sus palabras fueron desafortunadas y fruto de la frustración que genera el incumplimiento reiterado de ciertos dueños pese a las intimaciones municipales.
“Gobernar también significa reconocer cuando uno se equivoca, pedir disculpas y corregir. Y significa escuchar”, afirmó Molina tras el encuentro.
Si bien se dejó de lado la idea de la expropiación, la gestión municipal confirmó que no aflojará los controles. Se implementará un esquema sancionatorio más estricto para garantizar que los lotes no queden abandonados afectando la salubridad y la seguridad de los vecinos de la zona.
