La causa por el intento de magnicidio contra Cristina Fernández de Kirchner volvió a quedar bajo la lupa tras conocerse un dato que genera fuertes interrogantes: el teléfono celular de Fernando Sabag Montiel registró actividad mientras el acusado ya se encontraba detenido, y esa conexión se produjo nada menos que en el Shopping Abasto.
La revelación surge de un informe técnico elaborado por Gendarmería Nacional, que determinó que el dispositivo fue utilizado cuando el agresor ya estaba bajo custodia policial, luego del ataque perpetrado frente al domicilio de la entonces vicepresidenta.
Un informe técnico que expone inconsistencias clave
El análisis fue realizado a partir de material forense remitido por el Tribunal Oral Federal, con intervención de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y el Ministerio Público Fiscal. El informe ya fue incorporado formalmente al expediente judicial.
A partir de estos hallazgos, la jueza federal María Eugenia Capuchetti ordenó nuevas medidas con el objetivo de determinar quién tuvo en su poder el teléfono durante esas horas críticas para la investigación.
La reconstrucción de la noche del atentado
El jueves 1 de septiembre de 2022, a las 20.52, Sabag Montiel se abrió paso entre militantes y le apuntó a Cristina Kirchner con una pistola. Gatilló, pero el disparo no salió. Minutos después, a las 21, fue reducido y detenido por efectivos de la Policía Federal.
Sin embargo, el informe pericial indica que a las 22.38 el teléfono registró actividad, con el ingreso a la red WiFi del Shopping Abasto y la recepción de un correo electrónico de validación. Cerca de la medianoche, además, se detectó la eliminación de datos vinculados a la cuenta de Instagram del acusado.
Tres horas sin custodia judicial del dispositivo
Otro punto que encendió las alarmas es que pasaron más de tres horas desde el atentado hasta que el celular quedó formalmente bajo custodia judicial. El acta correspondiente recién se firmó a las 00.23 del viernes 2 de septiembre, cuando el teléfono fue oficialmente resguardado.
Durante ese lapso, según surge del expediente, no hubo controles claros sobre el dispositivo, lo que compromete seriamente la cadena de custodia.
Testimonios cruzados y denuncias por amenazas
Las irregularidades también quedaron expuestas en las contradicciones entre los testigos que participaron del procedimiento. Algunos afirmaron que el teléfono estaba apagado; otros, que permanecía encendido. Tampoco hubo coincidencias sobre si el aparato estuvo siempre en manos del acusado ni sobre el estado físico del equipo.
Además, personal de Gendarmería y testigos clave denunciaron haber recibido amenazas, un dato que suma tensión al expediente y refuerza la necesidad de esclarecer qué ocurrió con el dispositivo en las horas posteriores al ataque.
Las condenas por el intento de magnicidio
En octubre pasado, Fernando Sabag Montiel fue condenado a 14 años de prisión por homicidio agravado en grado de tentativa, al haber utilizado un arma de fuego sin autorización legal. A esa pena se sumó una condena por tenencia y distribución de material de explotación sexual infantil, con víctimas menores de 13 años.
