La industria textil y de la confección en la provincia de La Rioja atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente, sumergida en una profunda crisis que combina la caída drástica del consumo, la apertura de importaciones y un marco regulatorio que facilita los despidos. El panorama, lejos de mostrar señales de alivio, amenaza con profundizar la desaparición de los talleres locales que aún quedan en pie en el territorio provincial.
Desde hace dos años se viene registrando un severo deterioro en la estabilidad económica de las empresas de la región, una situación que hoy se traduce en la imposibilidad de afrontar compromisos básicos con los trabajadores, tales como el pago de salarios en término y el medio aguinaldo. La manifestación más cruda de este escenario se vivió el pasado 30 de abril, cuando una de las principales firmas del sector decidió cerrar sus puertas de manera definitiva, dejando a la totalidad de su personal en la calle y abriendo un complejo frente de conflicto gremial.
Al respecto, Gustavo Castro, Secretario General del Sindicato de Obreros de la Industria del Vestido y Afines (FONIVA), dialogó con MEDIOS RIOJA, y detalló la gravedad del hecho: «El panorama en este tiempo es el cierre de una de las empresas textiles, que cerró sus puertas el 30 de abril, dejando a todos los trabajadores sin su fuente laboral. La empresa despidió por cierre definitivo, y no estamos de acuerdo en que les entregue la mitad de las indemnizaciones a sus trabajadores». El dirigente gremial agregó que, lamentablemente, en las distintas audiencias no han podido llegar a un acuerdo, mientras esperan que la firma abone al menos los sueldos correspondientes al mes de abril.
Para el sector de los trabajadores, las flexibilizaciones normativas introducidas a nivel nacional actúan como un agravante en este contexto de recesión. «La reforma da más herramientas para pagar las indemnizaciones a los empresarios que despiden. Pueden pagar las indemnizaciones hasta en 12 cuotas», advirtió Castro, quien además describió el impacto de la apertura comercial en el mercado interno: «La ropa que se vende llega a precios que no podemos competir. Entran lo que quieren, como quieren. Las grandes marcas se convirtieron en importadores; lo que antes compraban a La Rioja, ahora lo traen de China».
Esta realidad golpea de lleno a las catorce empresas de confección que aún resisten en la provincia, las cuales sostienen a duras penas a cerca de ochocientos operarios. El titular de FONIVA reconoció que el sector patronal también se encuentra ahogado por la situación actual, lo que traza un futuro inmediato desalentador. «Nos pone en la dificultad de mantener puestos de trabajo o salarios. Eso antes no ocurría, se iba a paritarias libres y uno arreglaba el número que les favorecía a los trabajadores, como a las patronales. Las empresas la están pasando muy mal también. Serán pocas las empresas que lleguen a estar en pie a fin de año en la Provincia», sentenció.
Al comparar el escenario político y económico con periodos previos de caída industrial, Castro alertó que la velocidad del impacto actual es inédita para la región. «Perdimos más puestos de trabajo que en la época de Macri, que se perdieron 300 trabajadores de forma paulatina. Pero en estos años, la crisis golpeó de entrada a las industrias de la confección, porque la gente deja de comprar ropa. A esta situación la veíamos venir. 550 puestos de trabajo en la provincia se perdieron de forma directa», puntualizó el sindicalista, haciendo hincapié en que el mercado laboral para los operarios que superan los cuarenta años y tienen mucha antigüedad se encuentra prácticamente cerrado.
Finalmente, el dirigente analizó el panorama político nacional y el comportamiento del electorado que llevó a Javier Milei a la presidencia, vinculando el resultado electoral con el presente que hoy les toca afrontar. «Milei apoyo tuvo en todos lados, en el sector industrial, en el sector público, por algo ganó, y en su momento pesó más el odio, la falta de credibilidad del gobierno anterior, y se votó enojados, muchas veces. Se votó tres veces enojados», reflexionó, concluyendo con un llamado a la toma de conciencia de cara al futuro: «Esto ya lo veníamos diciendo, ya sabíamos que iba a pasar, pero hoy la gente se tiene que dar cuenta que hay políticas que generan empleos, abren fábricas y crean viviendas, y otras políticas a las cuales no les interesa todo eso».
