Tras la prohibición dictada por el Gobierno de Lula da Silva, las páginas de apuestas deportivas y casinos virtuales fueron bloqueadas en todo el territorio brasileño.
El bloqueo definitivo llegó tras expirar el lapso de retiro voluntario de fondos, con un remanente estimado por las autoridades en 1.330 millones de reales (alrededor de 266 millones de dólares).
Para regularizar la situación, se activó un cronograma financiero coordinado: entre el 7 y el 8 de octubre las compañías cruzarán sus padrones con las entidades bancarias, las cuales efectuarán las acreditaciones directas a los titulares entre el 9 y el 14 de este mes. Vencido ese plazo, los activos sin reclamar quedarán depositados en custodia de una banca pública.
La resolución oficial —dispuesta en la previa de las elecciones por el actual mandatario y pendiente de revisión legislativa— desató una fuerte controversia en el ámbito deportivo y comercial.
Los clubes de fútbol, que en su mayoría tienen a estas compañías como sus main sponsors, recurrieron al Supremo Tribunal Federal para solicitar una medida cautelar que frene el decreto, al tiempo que sus planteles debieron tapar las marcas comerciales con cinta aisladora durante los entrenamientos de esta jornada.
NA
