Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) cruzaron con dureza los dichos del presidente Javier Milei, quien había negado la existencia de una recesión y asegurado que el consumo se encuentra en niveles de «máximo histórico». El vocero de la entidad, Salvador Femenía, advirtió que la realidad de los comercios y las PyMEs es muy distinta, marcada por persianas bajas, caída generalizada de ventas y una profunda incertidumbre.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) cruzó con dureza los dichos del presidente Javier Milei, quien había negado la existencia de una recesión y asegurado que el consumo se encuentra en niveles de máximo histórico. Desde la entidad mercantil advirtieron que la realidad de los comercios y las pequeñas y medianas empresas está lejos de ese diagnóstico oficial y alertaron por un escenario económico similar al del año 2001.
Salvador Femenía, vocero de la organización, sostuvo que en el sector PyME las cosas no están bien y que cada vez se registra una mayor cantidad de comercios cerrados acompañada por una sostenida caída de consumo. En esa línea, remarcó que el crecimiento que pueda mostrar el comercio digital no alcanza para compensar la fuerte retracción de las ventas presenciales.
La entidad detalló que los rubros no esenciales son los más golpeados por la crisis, entre los que se destacan textiles, marroquinería y construcción, aunque advirtieron con preocupación que la caída de ventas ya se extiende también al sector de alimentos. Según la CAME, actualmente no existen incentivos reales al consumo, los consumidores evitan endeudarse y reina un clima de incertidumbre marcado por el periodo electoral que se avecina, frente al cual remarcaron la ausencia total de propuestas concretas de los partidos políticos para asistir al sector.
