El abogado Gabriel Pavón presentó recursos ante la Justicia riojana argumentando que su defendida, Anaí Gómez, ya no se encontraba en el hospital al momento del fallecimiento del bebé. Sostiene que la acusación por homicidio culposo carece de sustento fáctico.
Tras acceder al expediente de 420 fojas y analizar la historia clínica del pequeño Simón, la defensa de la licenciada en obstetricia Anaí Gómez realizó una presentación clave ante el juzgado de la doctora Gisella Flamini. El letrado Gabriel Pavón solicitó la nulidad del decreto de apertura de la causa, cuestionando duramente la acusación de homicidio culposo que pesa sobre su asistida.
El hecho investigado ocurrió el pasado 8 de febrero, cuando el nacimiento del bebé terminó en tragedia debido a una asfixia neonatal. Según la justicia, tanto Gómez como el licenciado Paz dirigieron el proceso de parto; sin embargo, la defensa asegura que la participación de la profesional terminó horas antes del desenlace fatal.
“Planteé la nulidad del decreto de apertura donde se hace la acusación de homicidio culposo. Tiene que llegar a una desvinculación total de mi asistida”, afirmó Pavón, quien remarcó que en las doce hojas del decreto judicial no se especifica cuál fue la conducta u omisión ilícita cometida por Gómez.
De acuerdo al relato del abogado, la licenciada cumplía su guardia hasta las 8 de la mañana. En ese lapso, asistió a la madre en la etapa previa, suministrando la medicación correspondiente y realizando la rotura de bolsa al alcanzar los 8 puntos de dilatación, un procedimiento estándar para facilitar el parto natural o la cesárea.
“Hasta ahí llegó la participación de Gómez, que culminaba su guardia a las 8 de la mañana. Antes de irse, lo que hizo es la rotura de bolsa y cambia de guardia”, explicó el letrado, detallando que en ese momento ingresaron otros profesionales para continuar con la labor de parto.
La defensa hace hincapié en la brecha temporal del suceso: mientras Gómez se retiró del nosocomio al finalizar su turno matutino, el nacimiento de Simón se produjo recién a las 10:45. Durante ese intervalo, habrían intervenido otros médicos realizando maniobras de expulsión e inducción que ahora están bajo la lupa.
Para Pavón, la imputación actual es arbitraria y no refleja lo sucedido en la sala de partos. “Con esa simple lectura, ¿dónde está la negligencia de mi clienta? O el relato es incompleto o están imputando a dos profesionales al azar. La acusación es nula en cuanto a mi clienta”, sentenció el abogado.
Por el momento, la causa continúa su curso bajo las directivas de la doctora Flamini. Se han ordenado nuevos testimonios, el secuestro de historias clínicas y el análisis de las cámaras de seguridad del hospital para determinar las responsabilidades de cada profesional interviniente en la fatídica jornada. «Ella estuvo ahí, no dentro del quirófano, no se fue. Se quedó detrás del vidrio. Miren qué irónico, si hubiese roto la bolsa y no se quedaba, no hubiese estado acusada», finalizó.
