Una dramática situación se vivió durante la fuerte tormenta eléctrica que azotó a la ciudad, donde la intensa lluvia provocó que varias calles quedaran anegadas y convertidas prácticamente en verdaderos cauces de agua, debido a la pendiente natural que tiene la zona y que hace que las corrientes bajen con gran velocidad.
En ese contexto, un joven que se movilizaba en motocicleta intentó cruzar una de las calles donde habitualmente la creciente corre con mayor fuerza.
La decisión resultó extremadamente peligrosa: la moto perdió estabilidad y el muchacho fue arrastrado por la correntada durante más de cien metros.Cuando la situación parecía desbordarse y el desenlace podía ser trágico, un efectivo policial de apellido Vargas, que se encontraba circunstancialmente entrenando en un gimnasio cercano, advirtió lo que estaba sucediendo.Sin dudarlo, el uniformado se lanzó al rescate
Con la ayuda de otras personas que se encontraban realizando actividad física en el lugar, lograron sujetar al joven y sacarlo de la correntada justo a tiempo.El rescate fue decisivo, ya que a pocos metros se forma una especie de sifón o embudo natural, donde el agua de la calle desemboca hacia una cañada, lo que habría arrastrado al motociclista con consecuencias imprevisibles.
Gracias a la rápida intervención del agente y la colaboración de los presentes, el joven milagrosamente salvó su vida, evitando lo que pudo haber sido una tragedia en medio de la fuerte tormenta que se abatió sobre la ciudad.
