El Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (SOEVA) confirmó el cierre definitivo de dos fincas vitivinícolas en el departamento Chilecito, una decisión que dejará a varios trabajadores sin empleo y vuelve a encender las alarmas sobre la situación que atraviesa el sector.
El secretario general del gremio, César Taquía, informó que las empresas Alameda Riojana y Viña Famatina resolvieron cesar sus actividades debido a problemas económicos que, según argumentaron sus propietarios, impiden continuar con la producción.
“Recibimos la noticia hace apenas unas horas. Alameda Riojana cierra definitivamente y deja sin trabajo a diez compañeros. Los dueños son de Mendoza y aseguran que los números ya no les permiten seguir”, expresó el dirigente sindical.
Taquía lamentó el impacto social que genera esta medida y advirtió que muchos de los trabajadores afectados cuentan con una extensa trayectoria laboral, lo que dificulta su reinserción en el mercado de trabajo.
“Hay compañeros con muchos años de servicio y hoy conseguir un empleo es muy complicado. Esa es la realidad que estamos atravesando”, sostuvo.
Desde el sindicato señalaron que las empresas se comprometieron a cumplir con todas las obligaciones legales, abonando las indemnizaciones correspondientes por antigüedad y demás conceptos previstos por la legislación laboral.
“Lo positivo dentro de esta situación es que la empresa reconocerá todo lo que les corresponde a los trabajadores. Algunos tienen más de 30 años de servicio y recibirán una indemnización importante que esperamos les permita afrontar esta nueva etapa”, explicó Taquía.
Además, informó que tres de los empleados ya reúnen los requisitos para acceder a la jubilación y serán acompañados por el gremio en los trámites ante la ANSES. En tanto, el resto de los trabajadores recibirá asistencia para gestionar el Fondo de Desempleo y acceder a las prestaciones correspondientes.
Las fincas estaban dedicadas a la producción de uvas para la elaboración de vinos y formaban parte de la actividad vitivinícola de Chilecito. Su cierre representa un nuevo golpe para una economía regional que atraviesa un escenario de creciente incertidumbre.
Desde SOEVA aseguraron que continuarán acompañando a las familias afectadas y seguirán de cerca la evolución del sector, ante la preocupación de que esta situación pueda extenderse a otras empresas vitivinícolas de la región.
