El consumo de combustibles en la Argentina continúa mostrando signos de desaceleración. Durante junio, las ventas en estaciones de servicio registraron su peor nivel de los últimos cuatro meses —y el segundo más bajo del año después de febrero—, consolidando una tendencia a la baja que derivó en un retroceso acumulado del 1,3% durante el primer semestre.
De acuerdo con datos del portal especializado Surtidores, el sexto mes del año cerró con una contracción interanual del 2,9% en el volumen despachado al público, al pasar de 1.371.462 metros cúbicos comercializados en el mismo período del año anterior a 1.331.423 m³. En la comparación mensual frente a mayo, la demanda experimentó un descenso del 3,1%, influida en parte por un día menos de actividad.
Comportamiento por productos y regiones
El análisis detallado revela una retracción desigual según el tipo de combustible y la zona geográfica:
Por producto: La mayor caída la encabezó el Gasoil G2 (-8,9%), seguido por la Nafta Súper (-2%) —el producto de mayor volumen de venta— y la Nafta Premium (-1,5%). En contraposición, el Gasoil G3 fue el único segmento con desempeño positivo, al anotar una suba del 4%.
Por provincia: Las caídas más drásticas interanuales se observaron en Salta (-11,3%), Formosa (-9,3%) y La Rioja (-8%). Por el contrario, Neuquén traccionó en terreno positivo con un incremento del 7,7%, impulsado por la actividad en Vaca Muerta, seguido por leves mejoras en Entre Ríos (+1,3%), Tierra del Fuego (+0,5%) y Mendoza (+0,4%).
Reparto del mercado e impacto externo
En el mapa de las empresas petroleras, Shell acusó una baja semestral del 4,9%, mientras que YPF registró un alza del 1,6%. Con este resultado, la compañía con participación estatal amplió su hegemonía en el mercado interno, concentrando el 55,7% del total comercializado en la primera mitad del año, seguida por Shell (22,3%) y Axion (12%).
La contracción del consumo se dio en un contexto donde el Gobierno aplicó un mecanismo de contención («buffer») para suavizar el traslado de las fluctuaciones internacionales del barril de crudo —afectado por las tensiones en Medio Oriente— a los precios en surtidor. Aunque esta medida evitó un salto brusco en los valores locales, no resultó suficiente para sostener el nivel de demanda en los surtidores del país.
