El uso de cigarrillos electrónicos ha aumentado entre los menores de 25 años en Argentina, generando alertas sanitarias por sus efectos sobre la salud respiratoria, cardiovascular y neurológica, así como por la potencial adicción a la nicotina. En comunicación con MEDIOS RIOJA, Ana Gómez, referente de Control de Tabaco y Enfermedades Respiratorias Crónicas del Adulto del Ministerio de Salud de La Rioja se refirió a esa problemática que crece en la sociedad.
En ese sentido dijo que, «es un mito que sean inofensivos los cigarrillos electrónicos», y agregó que, “no producen vapor, producen gases tóxicos».
«El 40% de los niños están dispuestos a consumir cigarrillos electrónicos», afirmó.
Por otro lado, comentó que, «el 70% de los compuestos de los cigarrillos comunes producen cáncer». Y agregó que, «muchos además le agregan marihuana a los cigarrillos electrónicos y eso potencia la adicción».
En los últimos años, el consumo de cigarrillos electrónicos o vapers se ha convertido en una tendencia creciente entre adolescentes y jóvenes argentinos. Datos de estudios recientes revelan que un porcentaje significativo de menores de 18 años ha probado estos dispositivos, atraídos por sabores dulces y frutales, la percepción de menor riesgo frente al tabaco tradicional y la fuerte presencia de publicidad digital.
A diferencia de los cigarrillos convencionales, los vapers funcionan mediante la vaporización de líquidos que contienen nicotina, sustancias químicas aromatizantes y otros compuestos. Sin embargo, la idea de que son “inofensivos” es un mito: la exposición repetida a estos químicos puede causar daño pulmonar, irritación de vías respiratorias y un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares. La inhalación de partículas finas y metales pesados, presentes en algunos dispositivos, se asocia con inflamación pulmonar y reducción de la capacidad respiratoria.

