El vicepresidente de la entidad, Marcelo Becerra, dialogó con MEDIOS RIOJA y advirtió sobre el crecimiento del endeudamiento familiar, el uso de tarjetas para cubrir necesidades básicas y el preocupante avance de préstamos usureros en la provincia.
La situación financiera de las familias riojanas atraviesa un momento crítico, según datos revelados por el Banco Rioja. Marcelo Becerra, vicepresidente de la institución, señaló que el nivel de morosidad en préstamos personales pasó de un 2,5% en 2024 a un 9,3% en la actualidad, lo que representa un incremento que casi triplica los registros anteriores. «Es tremendo lo que está pasando, nunca vieron estos números», afirmó el directivo.
El análisis del consumo local refleja una pérdida del poder adquisitivo, ya que el uso de los plásticos bancarios se concentra casi exclusivamente en la supervivencia diaria. Al respecto, Becerra detalló que «el consumo es para mercaderías y farmacias; no existe la compra de indumentaria». Además, advirtió que las tasas de interés se han cuadruplicado, complicando aún más la capacidad de pago de los clientes.
Uno de los mayores problemas detectados por la entidad es el aumento de personas que solo pueden cancelar el pago mínimo de sus resúmenes. El vicepresidente explicó que esto genera una deuda difícil de sanear: «Mucha gente acude a pagar el mínimo porque no alcanza y ese es un grave problema, porque los otros montos sufren tasas de intereses muy altas». Esta práctica se ha convertido en una tendencia creciente entre los usuarios riojanos.
Ante la imposibilidad de acceder a créditos bancarios tradicionales, muchos ciudadanos están recurriendo a prestadores no oficiales con costos financieros exorbitantes. «Un gran porcentaje acude a prestadores no oficiales. Acuden a otros lugares a sacar préstamos y les cobran el 300 por ciento de interés», denunció Becerra, quien también mencionó que la Justicia está interviniendo en casos donde personas retienen tarjetas de débito ajenas para cobrarse deudas de forma ilegal.
Finalmente, el directivo se refirió a la situación del sector productivo, calificando como «lamentable» que las Pymes locales tengan que tomar deuda para afrontar obligaciones salariales básicas. «La situación de las Pymes es muy complicada, sacan préstamos para pagar aguinaldos», concluyó, marcando una distinción clara entre la actividad financiera lícita y las prácticas de usura que proliferan en este contexto económico.
