El Defensor del Pueblo de la Tercera Edad denunció en MEDIOS RIOJA, que el sistema previsional argentino atraviesa un deterioro progresivo que empuja a los adultos mayores a la indigencia y a la búsqueda de empleo para subsistir.
Eugenio Semino pintó un panorama desolador sobre la realidad que atraviesan los adultos mayores en Argentina, señalando que existe una «crisis humanitaria» de tres componentes: alimentaria, sanitaria y habitacional. Según el referente, el sistema de seguridad social se ha ido desfinanciando durante los últimos 35 años, agravado por un nivel de trabajo no registrado que ya roza el 50 %. Al respecto, afirmó: «Casi 5 millones de jubilados cobran 450 mil pesos. Vemos descarnadamente esto que reflejan los números, sin embargo, la clase política no lo ve».
El Defensor criticó con dureza la falta de lugar que el sector ocupa en la agenda legislativa actual, comparando los movimientos políticos con «actings» que no resuelven el problema de fondo. Recordó los intentos fallidos de mejora en 2024 y 2025, donde leyes vetadas o no actualizadas dejaron a los jubilados en el olvido. «En la agenda legislativa hay temas nuevos desde espías hasta denuncias, pero los 8 millones de jubilados no están presentes», sentenció Semino.
Para el especialista, el sistema político argentino mantiene una visión arcaica de la vejez, a diferencia de lo que ocurre en países vecinos como Brasil o Uruguay. Semino lamentó el trato que reciben quienes asisten a exponer al Congreso, describiendo la indiferencia de los representantes: «Los legisladores nos miran a los invitados como una vaca del otro lado del alambrado, cada tanto abren los ojos y nos ven pasar».
Finalmente, el referente de la tercera edad apuntó directamente contra la gestión económica y el costo social del ajuste fiscal. Aseguró que el sostenimiento de las cuentas públicas se está realizando a expensas de la salud y la vida de los pensionados, quienes quedan fuera del sistema de consumo básico. «Lo de esta gestión es muy claro: el superávit lo ponen en vida los jubilados y pensionados. El sistema está quebrado y el jubilado se muere de hambre», concluyó.
