Así lo aseguró Juan Carlos Serrano, presidente de la Unión Industrial de La Rioja (UNIR). El dirigente gremial empresario trazó un duro balance del primer semestre de 2026, señalando el impacto de las políticas nacionales y advirtiendo que las empresas locales se encuentran en «modo supervivencia».
Un primer semestre crítico y sin perspectivas de mejora
El presidente de la UNIR, Juan Carlos Serrano, reveló cifras alarmantes sobre la realidad laboral del sector manufacturero riojano en la primera mitad del año. Según los registros de la entidad, ya se perdieron 3.000 puestos de trabajo directos en lo que va de 2026.
«Estamos hablando de 3.000 familias con empleo directo que se perdieron en distintos sectores», lamentó Serrano, quien además sumó preocupación al señalar que «no hay miras de cambio ni en el corto, ni en el mediano plazo».
El impacto en los tres motores productivos de la provincia
Serrano analizó la situación de los tres sectores históricos y más fuertes de La Rioja, afirmando que están «golpeados de punta a punta»:
- El sector textil y la competencia desleal con China: El dirigente explicó que la caída del consumo interno se ve fuertemente agravada por la apertura de importaciones. «Una tela que se confecciona en La Rioja tiene que competir, no contra una empresa china, sino contra todo el país chino», ejemplificó. Detalló el caso de camisetas argentinas fabricadas en el gigante asiático que ingresan a la aduana a un valor de 5 dólares y luego se comercializan en el mercado local por encima de los 150 mil pesos. «No es que el consumidor tenga que pagar lo más caro, sino que tienen que ser las mismas reglas», reclamó.
- La vitivinicultura: Siendo La Rioja la tercera provincia productora de vino del país, el sector enfrenta serias dificultades debido a un cambio global en el consumo y las trabas para colocar los productos en el mercado externo.
- La construcción: Otro de los pilares económicos locales que se encuentra sumergido en una profunda crisis.
«Reconvertirse es pegarse un tiro» Al ser consultado sobre la posibilidad de que las industrias cambien de rubro ante la crisis, Serrano fue tajante: «Estamos en el tercer año consecutivo de aguantar. No es fácil reconvertirse. Tengo gente con más de 30 años de antigüedad: ¿en qué me reconvierto si las reglas me las cambiaron hace tres años? Reconvertirse es pegarse un tiro». Además, admitió que varias firmas ya experimentaron serias dificultades para afrontar el pago del último aguinaldo.
Empresas en «modo supervivencia» y alerta macroeconómica
El titular de la UNIR describió la asfixiante realidad financiera que atraviesan los industriales riojanos, quienes sostienen empleos con paritarias nacionales y «100% en blanco».
«Las empresas estamos en modo supervivencia; es decir, trabajamos a pérdida, y eso es más barato que no trabajar», confesó.
El empresario advirtió sobre el impacto fiscal de este escenario: «Mientras menos vendemos, peor va a ser. Peor coparticipación va a entrar a las provincias. Con menos industrias, habrá más complejidades para los gobiernos provinciales».
Críticas al rumbo económico nacional
Finalmente, Serrano analizó el trasfondo político-económico actual sin rodeos: «Sin entrar en partidismos, hay modelos que funcionan según cuál es el objetivo. Este modelo, claramente, no es un modelo pro industrial«.
Para concluir, definió la estrategia del Gobierno Federal como un esquema netamente primarizado: «Es un modelo extractivista que cree que va a poder soportar la caída de la actividad manufacturera a través de la energía y la minería. En la medida en que esto no cambie, va a haber menos industrias y más dificultades», sentenció.
