El sector panadero enfrenta un invierno inusual: aunque la temporada fría impulsa tradicionalmente la demanda, la pérdida del poder adquisitivo frenó las ventas y preocupa a los industriales locales.
La crisis económica continúa golpeando los niveles de consumo en la provincia. En esta oportunidad, la Cámara de Industriales Panaderos de La Rioja, encabezada por su presidente Oscar Carrizo, alertó en MEDIOS RIOJA, sobre una preocupante caída en las ventas del 18% registrada hasta el mes de junio, al comparar los niveles de actividad con el mismo periodo del año anterior.
El dato cobra mayor relevancia al considerar que junio marca el inicio de la temporada alta para el rubro. Tradicionalmente, las bajas temperaturas invernales fomentan un aumento en la ingesta de productos de panificación y derivados, un hábito reforzado incluso por recomendaciones nutricionales que sugieren un mayor consumo de sólidos durante esta época del año. Sin embargo, este año el factor estacional no fue suficiente para compensar la retracción provocada por la inflación.
Un escenario de alcance nacional
Según Carrizo, si bien los números relevados corresponden estrictamente a la realidad riojana, la problemática forma parte de un fenómeno de alcance nacional. «La baja se viene notando en todo el país», aseguró el dirigente, señalando que la pérdida del poder adquisitivo de los salarios es el factor determinante que ha modificado los hábitos de compra de las familias.
Estructura de precios y puntos de venta
Ante la difícil coyuntura económica, la Cámara ha debido actualizar sus sugerencias de precios para intentar sostener la rentabilidad del sector frente a los costos operativos. Actualmente, el valor del kilo de pan arranca en los 1.500 pesos, mientras que, en el mostrador o despacho, el precio promedio al consumidor final asciende a 3.500 pesos.
En la provincia, la logística de distribución es clave: gran parte del producto llega a los hogares a través de la red de kioscos y despensas de barrio, los cuales se han convertido en los puntos de venta más frecuentes para los consumidores riojanos.
Con este panorama, los industriales panaderos mantienen la expectativa sobre una posible recuperación en el corto plazo, aunque reconocen que la estabilidad del sector está atada directamente a la recuperación del ingreso real de los trabajadores.
