Una familia de cinco palestinos vivió en carne propia las consecuencias de la decisión de copiar el modelo migratorio de Trump y del alineamiento de Milei con Estados Unidos e Israel en el conflicto en Medio Oriente.
Llegaron a Ezeiza para pasar unos días de vacaciones con toda su documentación en orden, con visas emitidas por la propia embajada argentina en Tel Aviv, carta de invitación, certificados de buena conducta y pasajes de regreso… pero estuvieron retenidos más de 24 horas y fueron sometidos a todo tipo de vejaciones por los funcionarios de migraciones.
Los hicieron firmar un papel engañados y los deportaron como si fuesen terroristas. En diálogo con Página/12, denunciaron que se violaron sus derechos humanos y hablaron de “detención ilegal, trato degradante y deportación forzada por parte de las autoridades migratorias argentinas”.
“Lo que pasó fue increíble. Vivimos un infierno y no sé por qué pasó todo esto. Todo fue ilegal”, se lamentó Sandy Bassam Hanna Abu Farha, una de las hijas de la familia.
