El programa es clave para la vida y el bienestar de alrededor de 7000 bebés que nacen cada año en Argentina con malformaciones cardíacas. Profesionales y familias advierten sobre las implicancias de la decisión.
La desarticulación del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC), creado hace 15 años, generó un fuerte repudio en la comunidad médica. El programa era clave para la atención de miles de bebés en todo el país y estaba integrado por siete profesionales superespecializados que coordinaban derivaciones los 365 días del año, garantizando el acceso a centros de alta complejidad.
El cirujano cardiovascular pediátrico Willy Conejeros Parodi denunció la forma en que se tomó la decisión y remarcó el compromiso del equipo: “Funcionábamos las 24 horas, los siete días de la semana; no íbamos por el sueldo, sino por ayudar a los chicos”. Según relataron, las notificaciones llegaron de manera verbal o a través de mensajes breves que informaban que “no se encuentra contemplado en el proyecto de acto administrativo de renovación para el período 2026”. Por su parte, la pediatra Ana Speranza, creadora del programa, fue contundente: “Es el programa que mejor funciona en el país para resolver la patología cardiológica infantil, no se entiende esta decisión”.
Desde el ámbito político y sanitario también hubo fuertes cuestionamientos. El diputado y médico Pablo Yedlin recordó que el PNCC fue creado en 2008 y tiene respaldo legal desde 2023, y advirtió que permitía que “más de 4.000 bebés que nacen con cardiopatías congénitas lleguen al centro de complejidad que necesitan”. Además, alertó: “Desmantelarlo es ilegal y otro error del Ministerio de Salud de la Nación”. Los especialistas subrayaron que el programa redujo la mortalidad infantil y eliminó la lista de espera quirúrgica, y sintetizaron: “No se trata de cargos, se trata de vidas”.
