Familiares, amigos y admiradores acompañaron los restos del histórico excampeón mundial hasta el Cementerio Municipal de Morón. Una multitud le rindió homenaje al deportista y al referente social que dejó una huella imborrable.
El último adiós a Jorge “Roña” Castro estuvo marcado por una multitud de vecinos, aplausos, flores y una profunda emoción. En el Cementerio Municipal de Morón, familiares, amigos y admiradores acompañaron sus restos en una despedida masiva que reflejó el enorme cariño que supo ganarse a lo largo de su vida.
Pero el Roña fue mucho más que un campeón arriba del ring. Su carisma, su humildad y, sobre todo, su empatía con quienes menos tenían dejaron una huella imborrable en el corazón de la gente. Su compromiso constante con los barrios y su ayuda comunitaria a los sectores más vulnerables hicieron que su figura trascendiera largamente el ámbito deportivo.

«Un beso al cielo, campeón»: la despedida de colegas y figuras del espectáculo
Colegas y personalidades de la cultura y el espectáculo también sumaron sus sentidos homenajes. Entre las manifestaciones de afecto se destacó la de Marcela “La Tigresa” Acuña, leyenda del boxeo femenino, quien le dedicó un emotivo mensaje: “Un beso al cielo, campeón”.
Un campeón arriba del ring y un luchador de la vida
Nacido en Caleta Olivia, Santa Cruz, Castro alcanzó la gloria internacional tras conquistar el título mundial mediano de la AMB y protagonizar batallas memorables como su épico nocaut ante John David Jackson en Monterrey en 1994. Sin embargo, abajo de los cuadriláteros nunca olvidó sus raíces ni a quienes necesitaban una mano.
Su recuerdo perdurará para siempre entre quienes lo conocieron, lo admiraron y recibieron su apoyo. Porque los verdaderos campeones no se miden solamente por sus victorias deportivamente obtenidas, sino también por las huellas que dejan en la vida de los demás.
