Ante acusaciones y escándalos por supuestos malos manejos de fondos de la entidad, el viernes pasado y luego de una reunión del Consejo de Directivos de OSUNLaR, acordaron la destitución de Marita Corzo del cargo como presidenta. Quedó al frente de manera provisoria la trabajadora no docente y parte del Consejo, Ana Toro.
En este sentido, cabe recordar que tiempo atrás la vicerrectora de la Universidad Nacional de La Rioja y en ese entonces, presidenta de la Obra Social OSUNLaR, María Corzo, denunció constantes maniobras de otros sectores para desplazarla y apoderarse de los fondos que son de los afiliados de la obra social. Había anticipado que “a los fines de brindar transparencia y certeza a los afiliados sobre la administración de los fondos, designo a un auditor externo, integrante del Consejo Profesional de Ciencias Económicas”, aseguró Corzo.
A su vez y ante rumores malintencionados, la funcionaria aclaró que jamás se concretó la compra ni se pagó adelanto alguno por los departamentos que se proponía adquirir en Córdoba para el alojamiento de los docentes que viajan a esa ciudad por distintos tratamientos o consultas. Asimismo, instó a los afiliados a “no ser indiferentes ante esta situación, porque los fondos de la obra social no deben ser el coto de caza de ningún sector político, especialmente los que ya provocaron un descalabro en las arcas de nuestra Universidad”.
Cabe aclarar que en su momento se dio a conocer que se le envió una carta documento donde se le pedía a Corzo poner a disposición la documentación vinculada a cuentas de gastos, recursos, inventarios y balance general, como así también el presupuesto de la obra social vigente para el 2023.
Corzo señaló en reiteradas ocasiones que tiene todos los balances presentados en tiempo y forma ante las autoridades competentes. Y que cada movimiento de recursos se realizó de acuerdo a los procedimientos administrativos establecidos por el estatuto y luego son aprobados por el Consejo Directivo en los que hay representantes de los afiliados.
Incluso, manifestó que un auditor externo, miembro del Consejo Provincial de Ciencias Económicas está realizando una auditoría de la administración para llevar tranquilidad a los afiliados sobre el manejo legal y transparente de estos recursos. Y que toda erogación de la obra social debe contar con la aprobación de todas las áreas establecidas estatutariamente de manera de asegurar los controles de rigor y la transparencia de las mismas.
Destitución del cargo
El pasado viernes por la noche se llevó a cabo una reunión del Consejo Directivo, donde uno de los ejes principales que analizaron fue sobre el aumento del coseguro de medicamentos. Se encontraban tanto María Corzo como el rector de la UNLaR, Daniel Quiroga. En esa circunstancia también hizo su aparición en la sede de la OSUNLaR la titular de la Asociación de Trabajadores Universitarios Riojanos (ATUR), Alicia Luna, que pertenece al estamento No Docente.
Por consiguiente y pasadas las 18 horas del pasado viernes, concretaron la reunión del Consejo Directivo de la obra social OSUNLaR, presidida hasta ese momento por Corzo. En base a información obtenida por Medios El Independiente, explicaron que de los 10 consejeros en condiciones de votar 6 estaban a favor de Corzo, donde pasado un tiempo algunos modificaron su postura, otros tantos se fueron y Corzo quedó con minoría de votos a su favor con tan sólo cuatro escaños. Según se pudo averiguar durante la sesión, la auditora Liliana Ortiz presentó un informe objetando aspectos de la administración, pero sin ninguna documentación respaldatoria y la decisión de remover a la contadora Corzo se tomó cuando dos consejeros, afines al espacio de la vicerrectora, se desconectaron virtualmente debido a que estaban participando vía internet.
Por lo tanto, se llevó a delante la remoción de María Corzo en el cargo como presidenta de la obra social acusada por un mal cumplimiento de sus funciones y quedando como presidenta provisoria de la entidad, Ana Toro. Actualmente, la obra social OSUNLaR se encuentra en manos de trabajadores no docentes. Trascendió, así, que distintos sectores de la comunidad universitaria expresaron su preocupación porque entienden que la obra social quedó en manos de la dirigente sindical, Alicia Luna.
