La medida de fuerza, convocada a nivel nacional por CTERA, afecta el inicio de clases en la provincia y en otros 15 distritos del país. Los gremios reclaman por mejoras salariales y rechazan la reforma laboral.
Este lunes 2 de marzo, las aulas riojanas lucieron vacías en el inicio del calendario escolar. La provincia se sumó al paro nacional docente ratificado por la CTERA, una medida que alcanza a 16 jurisdicciones y que deja sin actividad normal a más de ocho millones de alumnos en toda la Argentina. La protesta surge como respuesta directa a la falta de acuerdos salariales y al impacto de la reciente reforma laboral en el sector educativo.
Desde la organización gremial fueron contundentes al justificar la huelga que paralizó el comienzo de año. Según explicaron, la decisión se tomó tras advertir que “la reciente reforma laboral y la falta de mejoras salariales impulsan la protesta”, un escenario que se replica en provincias vecinas como Catamarca, Salta y Córdoba, además de Buenos Aires.
La jornada no se limita únicamente a la suspensión del dictado de clases en las escuelas. El plan de lucha incluye movilizaciones y el dictado de clases en la vía pública en distintos puntos estratégicos, con el objetivo de visibilizar el malestar docente ante la sociedad y las autoridades. Se busca que el reclamo trascienda las paredes de las instituciones y gane presencia en las calles riojanas.
Bajo este clima de tensión social, el inicio del ciclo lectivo 2026 permanece en suspenso. Mientras las familias aguardan una resolución, los gremios mantienen firme la postura de no retornar a las aulas hasta obtener respuestas concretas, dejando un panorama de incertidumbre sobre cuándo se normalizará la actividad educativa en los establecimientos de toda la provincia.
