El Gobierno anticipa un feroz ajuste después de las elecciones: calcula que deberá recortar más de $10 billones hasta fin de año para cumplir con la meta fiscal pactada con el FMI.
La recaudación cayó hasta un 15-20 % interanual, las retenciones bajaron 40 % y el Impuesto País se redujo 35 %. Como buena parte del gasto social está indexado por ley, el ajuste se enfocará especialmente en partidas no indexadas: salarios, subsidios, obras públicas y transferencias a provincias.
El ajuste ya comenzó: provincias denuncian que Nación frenó pagos prometidos de obras, mientras que la caída en ingresos obligará a mayores sacrificios. De no mediar nuevas fuentes de financiamiento, podría venir una “devaluación post-electoral” que tensione aún más la economía.
Tarifazo de luz y gasta
El Gobierno nacional detalló su plan para las tarifas de gas y electricidad del año próximo. Habrá menos subsidios y más aumentos, con la promesa de “gasto más eficiente”. En la práctica, las familias pagarán un porcentaje mayor del costo real del servicio.
Según explicó el secretario Daniel González, los hogares pasarán de cubrir la mitad del valor de la energía a pagar casi siete de cada diez pesos. El argumento oficial es reducir el déficit, pero el ajuste se sentirá primero en los medidores de las casas.
En palabras del funcionario, la ayuda seguirá solo para “los sectores más vulnerables”. También adelantó que se recortará el beneficio de Zona Fría, que hoy abarata el gas en invierno a millones de usuarios del sur y del centro del país.
El plan, que proyecta tarifas “más reales” y menos gasto estatal, deja una pregunta abierta: ¿quién podrá sostener el costo de la energía cuando llegue el próximo invierno?
