El Movimiento Evita dio un paso político que impacta de lleno en la interna peronista y acelera el posicionamiento de Axel Kicillof como referencia nacional, en un contexto de reordenamiento opositor frente al gobierno de Javier Milei.
El Movimiento Evita formalizó su alineamiento con Axel Kicillof y cerró una discusión interna que llevaba meses, en un contexto de reconfiguración del peronismo atravesado por la crisis económica y el impacto del gobierno de Javier Milei.
La definición no sólo refuerza el armado del gobernador bonaerense en clave nacional, sino que expone un corrimiento dentro de la organización social que, hasta hace poco, mantenía equilibrios entre distintos sectores, incluidos los más cercanos a Máximo Kirchner.
El pronunciamiento, difundido bajo la consigna “Organizar la bronca. Construir la esperanza. Por trabajo, producción, federalismo y soberanía”, sintetiza una lectura crítica del presente y una apuesta política de cara a 2027.
“Es con Axel”, afirmaron sin rodeos, al tiempo que describieron un escenario de deterioro social: “las mayorías no llegan a fin de mes”, “se perdieron más de 300 mil empleos” y “crece la informalidad”. En ese marco, apuntaron contra la Casa Rosada al denunciar “miseria planificada y saqueo: un plan del FMI ejecutado por Milei, Caputo y Sturzenegger”.
Reordenamiento interno y giro político
La toma de posición llega tras un proceso de debate que dividió aguas dentro del Evita. De un lado, un sector con terminales en La Cámpora; del otro, dirigentes que empujaban un acercamiento más decidido al gobernador bonaerense. La balanza terminó inclinándose a favor de estos últimos, en paralelo a un recambio generacional en la conducción.Análisis político Argentina
La nueva mesa ejecutiva, con nombres como Eduardo “Cholo” Ancona en la provincia de Buenos Aires, Alejandro “Peluca” Gramajo desde la UTEP y Jonathan Thea en CABA, consolidó ese viraje. También se sumaron referentes como Pepe Berra en Santa Fe, Nory Montes en Córdoba y Johana Duarte en Chaco, en un esquema que busca mayor despliegue federal. En la Secretaría de Organización quedaron Rafa Villanueva y Paloma Posadas.
En ese esquema, la figura de Emilio Pérsico aparece en transición. Históricamente alineado con el kirchnerismo duro, en los últimos meses acercó posiciones con Kicillof, en sintonía con la reconfiguración de la organización. Ese movimiento se dio mientras se desdibujaba la estrategia conjunta que había tejido con el camporismo en distritos clave como La Matanza.
Kicillof, eje de un armado más amplio
El respaldo del Evita se apoya en una construcción política que viene madurando desde el segundo mandato de Kicillof, con mayor integración de dirigentes sociales a la gestión provincial y una articulación territorial más aceitada. Las reuniones con funcionarios bonaerenses y el propio gobernador fueron parte de ese proceso.
En su documento, la organización define a Kicillof como “el mejor compañero para afrontar esa batalla”, destacando “capacidad de gestión, honestidad, vocación de mayoría, humildad y capacidad de conducir por fuera de los límites de su propia fuerza política”. La apuesta es que encabece “un gran frente político” que convoque no sólo al peronismo, sino también a radicales con perfil popular, sectores nacionalistas, independientes e incluso expresiones de izquierda.
Ese planteo dialoga con la estrategia que el Evita viene delineando desde principios de año, cuando en su 20° aniversario empezó a revisar su rol y a correrse de una lógica centrada exclusivamente en la contención social. El eje ahora apunta a “trabajo, producción y desarrollo” como banderas para reconstruir representación en sectores golpeados por la crisis.Política bonaerense análisis
Dirigentes como Gildo Onorato, presidente del IPAC bonaerense, ya venían marcando ese rumbo al señalar que la Provincia funciona como un modelo alternativo frente al escenario nacional. La lectura interna es que el liderazgo de Kicillof puede ordenar una propuesta más amplia, en contraste con experiencias recientes que no lograron consolidarse a nivel país.
Presión en la calle y agenda propia
El respaldo político viene acompañado de una escalada en la confrontación con el gobierno nacional. El Evita prepara un plan de lucha que incluirá protestas, cortes y movilizaciones. La definición se terminará de pulir en el congreso nacional de la UTEP, pero ya confirmaron su participación en la marcha convocada por la CGT y la Iglesia por el Día del Trabajador.
“Vamos a subir el tono, le vamos a poner pimienta”, deslizaron desde la organización, en línea con una estrategia que busca combinar acumulación política con presencia en la calle. En paralelo, trabajan en propuestas para un eventual programa de gobierno, con foco en la economía popular.
En ese punto, insisten en la necesidad de políticas específicas para un sector “diverso y fragmentado”, que hoy queda por fuera de los esquemas tradicionales de empleo. La consigna de “Tierra, Techo y Trabajo” vuelve a aparecer como eje ordenador, ahora integrada a una narrativa que busca proyectarse más allá del núcleo histórico del movimiento.Noticias Argentina política
El documento que oficializó el respaldo cierra con una definición que sintetiza el posicionamiento: “La resistencia está en el pueblo. Hay que construir una alternativa. Por el trabajo, la producción, el federalismo y la soberanía. Por Argentina. Es con Axel Presidente”.
