El Gobierno nacional enfrenta un escenario ajustado en el Senado para avanzar con la modificación de la Ley de Glaciares y la ratificación del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.
A menos de 24 horas del debate, el oficialismo reconoce que los números están “uno arriba, uno abajo” y que no sobra nada para alcanzar el quórum ni la mayoría necesaria para darle media sanción al proyecto que flexibiliza la protección de las zonas periglaciares.
Un Senado con números al límite
El bloque de La Libertad Avanza cuenta con 21 senadores propios. Para iniciar la sesión necesita 37 presentes y luego reunir la misma cifra para aprobar la iniciativa.
Si bien el oficialismo se muestra confiado en público, en privado admite que las negociaciones siguen abiertas. De los bloques aliados no están asegurados todos los votos y las fracturas internas complican el escenario.

En la Unión Cívica Radical, por ejemplo, solo una parte del bloque estaría dispuesta a acompañar el proyecto, mientras que otros senadores mantienen reparos sobre el impacto ambiental y productivo de la reforma. Esa falta de definición fue uno de los factores que demoró la llegada del texto al recinto.
Provincias mineras, la clave de la votación
El Gobierno apuesta a que el respaldo llegue desde provincias con fuerte actividad minera, interesadas en flexibilizar restricciones que hoy limitan inversiones en áreas cercanas a glaciares y zonas periglaciares.
En ese esquema aparecen apoyos de bloques provinciales y también de senadores peronistas de distritos con perfil minero. En las últimas horas trascendió que dos exgobernadores del kirchnerismo se sumarían al pelotón de votos favorables, lo que dejaría al oficialismo al borde de la mayoría, pero todavía sin margen para errores.

“Es uno arriba, uno abajo”, describió un senador opositor que adelantó su rechazo al proyecto, reflejando la paridad extrema que domina la previa.
El vínculo con el RIGI y el acuerdo Mercosur-UE
La reforma de la Ley de Glaciares es considerada estratégica para el esquema de inversiones que impulsa el Ejecutivo, en particular en el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), aprobado este año como parte del paquete de reformas estructurales.
En paralelo, el Gobierno de Javier Milei busca avanzar con la ratificación del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, que ya cuenta con media sanción en la Cámara baja. La intención oficial es acelerar su aprobación antes de que Uruguay tome la delantera en la formalización del entendimiento.
Ambos debates se cruzan en una misma sesión cargada de tensión política, presiones sectoriales y negociaciones contrarreloj.
Negociaciones abiertas y final incierto
Al cierre de las reuniones de bloque, el posicionamiento definitivo de varios senadores seguía en discusión. Las diferencias internas, incluso dentro de espacios aliados, muestran que la votación no está cerrada.
