Desde hace muchos años, en todo el mundo se conmemora el 30 de marzo, como el Día del trastorno bipolar, una condición con la que viven miles de personas, que afecta los mecanismos de regulación del estado de ánimo.
El trastorno bipolar es un trastorno mental que afecta a los mecanismos que regulan el estado de ánimo. La persona que sufre un trastorno bipolar pierde el control sobre su estado de ánimo y éste tiende a describir oscilaciones más o menos bruscas, que van desde la euforia patológica a la depresión.
Al respecto, el médico psiquiatra Fernando Ferreyra director de Asistencia en Salud Mental del Ministerio de Salud de La Rioja indicó que «todos tenemos oscilaciones anímicas normales. No obstante en los trastornos bipolares estas variaciones del humor son extremadamente intensas y se mantienen varios días, incluso meses y años en el tiempo y no están relacionadas con situaciones del exterior. (Duelos, problemas económicos, separaciones, etc)».
Sobre los síntomas a tener en cuanta destacó que «son síntomas de manía e hipomanía, como por ejemplo, autoestima exagerada o grandiosidad, disminución de la necesidad de dormir, experiencia subjetiva de que el pensamiento está acelerado, distraibilidad, aumento de la actividad intencionada o agitación; o episodio depresivo como: estado anímico depresivo, sentirse triste, vacío, desesperanzado o tener angustia, marcada pérdida del interés o de la capacidad para sentir placer en todas o en casi todas las actividades, insomnio o dormir demasiado, fatiga o pérdida de la energía, sentimientos de inutilidad, o culpa excesiva o inadecuada, disminución de la capacidad para pensar o para concentrarse, pensar en el suicidio, planificarlo o intentarlo».
«Si bien, el Trastorno Bipolar puede aparecer a cualquier edad, generalmente se diagnostica en la adolescencia o inicios de la edad adulta, pero los primeros síntomas pueden aparecer en la niñez, los cuales varían de una persona a otra y cambian con el paso del tiempo», explicó.
Además remarcó la importancia de ser diagnosticado oportunamente, ya que «limita la funcionalidad de quienes la padecen e implica una alta carga socioeconómica, y está asociada a una alta morbilidad y mortalidad sino es tratada a tiempo».
Por último destacó que «con la detección temprana se puede prevenir complicaciones graves, como el riesgo de suicidio, el desarrollo de consumos problemáticos a las drogas y al alcohol, y también ayuda a evitar problemas de rendimiento académico, mejora la calidad de vida, y facilitar el aprendizaje para manejar los síntomas y desarrollar habilidades y estrategias para enfrentar la enfermedad de manera efectiva», cerró.
