El exsenador, padre de Martín Menem y tío del asesor de Karina Milei, aseguró que se está «manoseando» el apellido y «condenando de antemano». «Hay que ser muy cuidadoso hasta que se expida la justicia», sostuvo.
El exsenador Eduardo Menem, hermano del expresidente Carlos Menem, defendió a su familia en medio de las denuncias por presunta corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y aseguró que su apellido sufre una «campaña de desprestigio» porque se lo condena «de antemano».
Su familia quedó implicada de lleno en el escándalo que desataron los audios del extitular del organismo, Diego Spagnuolo: su sobrino, Eduardo «Lule» Menem, es subsecretario de Gestión Institucional de la Presidencia y responde directamente a Karina Milei; su hijo, Martín Menem, preside la Cámara de Diputados.
«Están manoseando de más mi apellido y el de mi familia. Tienen que ser más cuidadosos. En la historia reciente del país hubo muchos casos donde se hicieron denuncias falsas y mancillaron nombres, como lo que pasó con el exgobernador de Córdoba, Eduardo Angeloz. ¿Quién devuelve la mancha que dejan?», cuestionó en LN+.
«Acá están condenando y manoseando nuestro apellido de forma maliciosa. No es la forma en la que se tiene que tratar. Me siento agraviado», insistió el exlegislador. En este sentido apuntó contra Elisa Carrió, quien tildó al gobierno de su hermano de «corrupto», pero señaló que «también hay otros que son carancheros».
«No somos ningún clan. Somos una familia honorable, descendientes de un inmigrante que trabajó en el país, que triunfó, se hizo empresario y nos dio la educación. Defiendo mi apellido, mi familia, el honor de mis hijos y nietos, que se ven perjudicados por esta campaña de desprestigio que no tiene ningún fundamento serio», sostuvo.
Menem afirmó que «están condenando antes de que la Justicia se pronuncie» y pidió «ser muy cuidadoso hasta que se expida la justicia», pero no dio precisiones acerca de quiénes estarían detrás de esta campaña. «No sé ni me interesa; no me voy a meter en el barro de la política ni del periodismo», concluyó.
