La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) estableció que diez grupos de medicamentos que hasta ahora solo podían adquirirse con receta médica sean de venta libre. Esto implica que, a partir de ahora, ya no se podrán comprar con descuento en las farmacias. El listado incluye remedios para problemas digestivos, antihistamínicos y productos oftalmológicos.
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) dispuso que diez grupos de fármacos que requerían prescripción médica pasen a venderse sin receta. Esto implica que, a partir de ahora ya no se podrán comprar con descuento en las farmacias.
«Para esto sí el ANMAT funciona. Para darle beneficios a la industria farmacéutica con farmacos que se suman a otro listado que también esta misma ANMAT autorizó de pasar de venta recetada a venta libre. Esta decisión no hace más que banalizar el uso de medicamentos que va traer perjuicio para la salud de la población y para la salud privada. Más costos en problemas estomacales, hepáticos, renales y cardíacos que son secundarios al uso de estos medicamentos«, advirtió el titular del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB), Marcelo Peretta.
Los diez grupos de medicamentos son:
- Trimebutina maleato: 100 mg, en comprimidos o cápsulas. Se usa para malestar abdominal o estomacal.
- Levocetirizina diclorhidrato: 5 mg y 5 mg/ml, en comprimidos, cápsulas o solución oral. Es un antihistamínico que se usa para combatir las alergias.
- Fexofenadina clorhidrato: 60 mg, 120 mg y 6 mg/ml, en comprimidos, cápsulas o solución oral. También se la usa para alergias.
- Dimenhidrinato: 50 mg, en comprimidos o cápsulas. Se usa para prevenir y tratar el mareo por movimiento.
- Nafazolina clorhidrato y feniramina maleato: solución oftálmica descongestionante y antihistamínico que alivian la picazón y el enrojecimiento ocular.
- Olopatadina clorhidrato: solución oftálmica estéril en concentraciones de 0,1% y 0,2%. También evita la liberación de sustancias que causan picazón en los ojos.
- Carboximetilcisteína: 5%, en jarabe o solución oral para procesos bronquiales.
- Cloruro de aluminio hexahidratado. Se utiliza en casos de hiperhidrosis, una afección por la que una persona suda demasiado.
- Carbonato de calcio, tintura de árnica montana y nitrato de plata. Se utilizan en tratamientos para la piel o en encías.
- Ivermectina en concentración de 0,5%, en loción de uso tópico para tratar piojos en adultos y niños de 6 meses de edad.
La Disposición 4714/2026 publicada este martes alcanza a todas las especialidades medicinales inscriptas en el Registro de Especialidades Medicinales (REM) que contengan diversos componentes, concentraciones y formas de administración.
Desde el SAFyB cuestionaron el argumento esgrimido por ANMAT que asegura que tomaron tal decisión tras «evaluar que los medicamentos demostraran eficacia y seguridad sostenidas para el tratamiento de síntomas fácilmente identificables por los usuarios, que contaran con un amplio margen terapéutico y que hubieran sido comercializados bajo receta en el país durante al menos cinco años sin reportes de eventos adversos graves que modificaran la relación entre riesgos y beneficios».
Peretta refuta esos argumentos oficiales «porque ya nadie reporta al ANMAT los efectos secundarios porque la ANMAT no trata los efectos secundarios que le reportamos» y agregó que «es un mentira enorme de parte de ANMAT que no haya habido reportes en los últimos 5 años para pasar de venta recetada venta libre, porque esa metodología se usaba en la década del 90′ cuando se dispuso la farmacovigilancia y en el año 2000 , ANMAT dejó de aplicarlo porque ponía en riesgo el nombre del fármaco del laboratorio y podía asustar a la gente y no comprar un determinado medicamento» detalló Peretta y denunció que «en realidad, ANMAT dejó de hacerlo para privilegiar y sostener la economía de los laboratorios, y no la salud de la gente. Ahí fue cuando empezaron a acumularse fichas de fármaco vigilancia sin analizar y mucho menos sin divulgar sin reportar».
El farmacéutico señaló que a partir del 2010 y tras decidirlo en congresos médicos, farmacéuticos y odontológicos, los profesionales de la salud resolvieron no reportar más efectos secundarios. «Era pérdida de tiempo ya que ANMAT no iba a divulgar ni a tomar decisiones respecto de las denuncias porque no les interesa la salud de la gente ni los efectos secundarios ni está preocupada por la creciente automedicación ni la intoxicación que conlleva. A la ANMAT, sólo le preocupa la economía de la industria farmacéutica y la economía de los laboratorios que financian la política», concluyó Peretta.
