La Justicia decretó la quiebra de Lácteos Conosur S.A. tras no presentarse un plan de viabilidad. La histórica firma de Suipacha cesó sus actividades dejando un fuerte impacto en el sector y la economía regional.
Tras meses de incertidumbre y una producción totalmente paralizada, la Justicia finalmente decretó la quiebra de Lácteos Conosur S.A., la firma que operaba la emblemática marca La Suipachense. La decisión judicial surge luego de que la administración no lograra presentar un plan de acción concreto para revertir una crisis financiera que arrastraba deudas millonarias y meses de inactividad.
La caída de la empresa, que contaba con 70 años de historia, se precipitó tras un complejo 2024. Según el expediente, la situación se tornó irreversible debido a la inhabilitación definitiva de la firma y la inhibición general de bienes, que incluye también al administrador Jorge Luis Borges León. «La empresa había estado en crisis durante meses, con una producción paralizada y deudas millonarias», detalla el informe sobre el proceso que derivó en este cierre.
El impacto social es profundo en las localidades de Suipacha y Chivilcoy, donde trabajadores y vecinos venían realizando protestas ante la falta de respuestas. El cierre definitivo implica la pérdida de 140 puestos de trabajo genuinos. Cabe recordar que, ya en septiembre, la dirección había despedido a 9 administrativos y advertido sobre la inminente «desvinculación de otros 60 trabajadores», situación que hoy afecta a la totalidad de la planta.
El panorama para la industria no es alentador, ya que La Suipachense se suma a casos como Sancor y ARSA en un contexto de retracción económica. Las estadísticas reflejan un escenario crítico para el rubro lácteo, con una caída del 9,7% en el consumo durante 2024 y ventas que registraron una baja del 0,4% hacia finales de diciembre de 2025.
