El presidente de Estados Unidos habló en el Foro Económico Mundial y crece la expectativa sobre las consecuencias de su discurso, mientras desde la Unión Europea prometen una «respuesta firme» ante sus amenazas.
El presidente norteamericano, Donald Trump, dio su discurso este miércoles en la Reunión Anual 2026 del Foro Económico Mundial en la ciudad suiza de Davos, con críticas a la Unión Europea y reclamos a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a la vez que reiteró su intención de adquirir Groenlandia de cara a una escalada de tensiones con Rusia y China. «Solo Estados Unidos es capaz de defenderla», aseguró.
Tengo un enorme respeto tanto por el pueblo de Groenlandia como por el pueblo de Dinamarca», comenzó, y añadió inmediatamente que «cada aliado de la OTAN tiene la obligación de ser capaz de defender su propio territorio».
Desde el inicio, sostuvo que esa capacidad no existía en el caso de Groenlandia sin intervención estadounidense. En ese sentido, afirmó que «ninguna nación o grupo de naciones está en condiciones de asegurar Groenlandia, excepto Estados Unidos», y reforzó esa idea al describir a su país como «una gran potencia, mucho más grande de lo que la gente siquiera imagina».
Trump apeló a la historia para respaldar su argumento, y citó a la Segunda Guerra Mundial como precedente. Recordó que «Dinamarca cayó ante Alemania después de solo seis horas de combate» y que, como consecuencia, «Estados Unidos se vio obligado a enviar sus propias fuerzas para mantener el territorio de Groenlandia».
En ese contexto, subrayó el costo asumido por Washington durante el conflicto. Según sus palabras, «mantuvimos el territorio con un gran costo y gasto», y enfatizó que los adversarios «no tuvieron ninguna posibilidad de tomarlo, y aun así lo intentaron».
La exposición de Trump incluyó críticas directas a la decisión del gobierno norteamericano tras el conflicto. Al referirse a ese momento histórico. «Después de la guerra devolvimos Groenlandia a Dinamarca. ¿Qué tan estúpidos fuimos al hacer eso?», planteó, para luego agregar que, a su juicio, hoy existía una actitud de ingratitud de parte de los europeos.
La amenaza actual fue presentada como más compleja y peligrosa que en el pasado. El mandatario estadounidense sostuvo que «hoy el mundo enfrenta riesgos mucho mayores por misiles, por armas nucleares y por armas de las que ni siquiera puedo hablar», y aseguró que recientemente «vieron armas de las que nadie había oído hablar».
Groenlandia fue descrita repetidamente en términos geográficos y estratégicos. El republicano afirmó que «es un territorio enorme, casi completamente deshabitado y sin desarrollar», ubicado «exactamente en el medio, entre Estados Unidos, Rusia y China».
También rechazó que el interés estadounidense estuviera motivado por recursos naturales. Trump enfatizó que «no la necesitamos por los minerales, sino por seguridad nacional estratégica e internacional».
La OTAN ocupó un lugar central en el tramo medio del discurso, con fuertes críticas a sus socios europeos. «Damos muchísimo y recibimos muy poco a cambio», afirmó, y sostuvo que antes de su intervención «la mayoría de los países no pagaban nada, y Estados Unidos pagaba prácticamente el 100%».
Finalmente, el discurso se desplazó hacia la guerra en Ucrania y sus consecuencias humanas. El republicano la definió como «una guerra que nunca debería haber comenzado» y la describió como «un baño de sangre», subrayando que su objetivo declarado era detener el conflicto debido a la magnitud de las pérdidas humanas.
