La recesión no perdona: el pan y los kioscos desaparecen de los barrios. En solo 18 meses, más de 14 mil panaderías y 16 mil kioscos bajaron las persianas.
“Se produce solo por pedido y lo que no se vende se tira”, dice Martín Pinto, del Centro de Panaderos.
Las ventas en kioscos cayeron 40% en dos años; bebidas y cigarrillos bajaron hasta 35%.
La gente busca segundas marcas y los comercios tradicionales luchan por sobrevivir mientras cadenas grandes y supermercados les sacan clientes.
