Despidos, cierres de locales y achicamientos se multiplicaron en el comercio misionero hasta volverse casi normales. Frente a este escenario, se repite una discusión: ¿la culpa es de la economía provincial, de los impuestos locales o del ajuste nacional impulsado por Javier Milei?
Hay un dato clave que ordena el debate: hace dos años los impuestos provinciales eran los mismos y el comercio no estaba en crisis. La diferencia no es impositiva: es la recesión.
Cuando la economía crece, como antes, el comercio funciona aun con impuestos. La crisis aparece cuando la economía entra en recesión. Y eso ocurrió en los últimos dos años.
Los números son claros y no ideológicos. Las ventas en supermercados cayeron hasta 7,2%. El consumo minorista y mayorista sigue en baja. La venta de autos en 2025 llegó a 611 mil unidades, lejos de los picos de 2011 y 2013. Ropa, calzado, electrodomésticos, gastronomía, shoppings, construcción, madera y ferreterías muestran indicadores negativos sostenidos.
La venta de combustibles cayó cerca del 20% en Misiones y más del 10% a nivel nacional. En paralelo, los combustibles subieron alrededor del 40% en 2025, mientras los salarios quedaron atados a paritarias con topes del 1% mensual. Los jubilados pasaron de cubrir el 50% al 26,6% de sus gastos básicos. Y la yerba mate perdió unos 220 millones de dólares por zafra, reduciendo ingresos y consumo en toda la economía local.
