Un equipo del CRILAR identificó una nueva especie de reptil gigante de 237 millones de años, un hallazgo que reafirma la posición de la provincia como uno de los centros de investigación más importantes del planeta.
La provincia de La Rioja ratifica una vez más su lugar privilegiado en la ciencia global. Investigadores del Centro Regional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CRILAR), encabezados por el becario doctoral Ariel Cardillo, han desenterrado en el Parque Nacional Talampaya los restos de una nueva especie de reptil gigante: el Shakajlura riojanensis. Este descubrimiento no solo es una novedad taxonómica, sino una prueba irrefutable del excepcional patrimonio paleontológico que alberga el suelo riojano.
Un eslabón perdido de la era Triásica
El Shakajlura —que en lengua cacana significa «lagarto bendito»— vivió hace 237 millones de años, mucho antes de que los dinosaurios dominaran la Tierra. Según Ariel Cardillo, el animal es una pieza arquitectónica única de la naturaleza: aunque presentaba un cuerpo similar al de un cocodrilo, se desplazaba con una postura erguida sobre patas columnares y portaba un cráneo feroz, similar al de un dinosaurio carnívoro.
«La Rioja realmente tiene un patrimonio paleontológico excepcional; desde los años 60 se reconocía el potencial que tenía. Seguimos encontrando cosas nuevas que nos permiten entender cómo se gestó el ecosistema moderno», señaló Cardillo en MEDIOS RIOJA.
Gigantes en un mundo en formación
Este depredador, que pertenece al enigmático grupo de los paracocodrilomorfos, desafía los estándares de su época. Mientras que en el Triásico la mayoría de los animales medían entre dos y tres metros, el Shakajlura alcanzaba dimensiones sorprendentes de 4, 6 y hasta 10 metros de largo.
La rareza del hallazgo es absoluta: en la historia de la paleontología mundial, solo se han registrado cinco especies de este grupo, y este ejemplar es el primero en describirse en casi tres décadas. Gracias al hallazgo de restos clave —como parte del cráneo, el hocico, vértebras y la cintura—, los científicos han podido reconstruir el esqueleto de este «chico malo» que, en su momento, fue el dueño absoluto de la Pangea.
La Rioja: un faro para el conocimiento global
Para el equipo del CRILAR, este hallazgo es una ventana abierta a la era de los reptiles mesozoicos. La continuidad de estos descubrimientos consolida a La Rioja como una parada obligatoria para el conocimiento paleontológico internacional.
«Este hallazgo es realmente raro y valioso para la ciencia», concluyó el investigador, destacando que el trabajo en Talampaya sigue demostrando que la provincia no es solo un paisaje turístico de clase mundial, sino un escenario vivo de la historia evolutiva de nuestro planeta.
