Tras la suspensión del año pasado, el evento literario más importante de la provincia regresa con una edición adaptada. Se llevará a cabo del 6 al 12 de julio bajo un esquema que prioriza a los autores y libreros locales.
Un regreso esperado por la comunidad
La espera terminó. María José Rico, Coordinadora de Letras de la Secretaría de Culturas, confirmó en MEDIOS RIOJA, que la Feria del Libro de La Rioja tendrá su edición 2026. Luego de un año de ausencia, el evento vuelve a ocupar un lugar central en la agenda cultural riojana, aunque con una estructura diferente a la de años anteriores.
Las fechas tentativas para el encuentro son del 6 al 12 de julio, coincidiendo con el inicio de la temporada invernal, un momento clave para el fomento de la lectura y el movimiento comercial en el sector.
Formato «a pulmón»: Menos días, más identidad
Debido al contexto actual, la organización ha decidido apostar por un formato más compacto y estratégico. Según detalló Rico, la feria se desarrollará en menos días y optimizará los espacios físicos ya disponibles.
«Planteamos un formato más pequeño, utilizando los espacios que tenemos al alcance. Quizás no vengan tantos autores nacionales o espectáculos como estábamos acostumbrados, pero lo importante es la realización del evento que la comunidad espera», explicó la funcionaria.
Los ejes centrales de la edición 2026
El enfoque de este año está puesto en la reactivación del sector editorial local:
- Apoyo a libreros y autores: Se busca dar visibilidad a los escritores de la provincia y generar un impulso económico para las librerías locales.
- Editoriales independientes: La Secretaría de Culturas ya mantiene reuniones de trabajo con el sector independiente para garantizar su participación.
- Literatura en Movimiento: Se integrará la experiencia del año pasado, donde se trabajó con éxito la venta de libros usados y charlas con diferentes sectores.
A pesar de la reducción en la escala de grandes espectáculos, el regreso de la Feria representa una victoria para la cultura riojana. El objetivo es claro: que el público recupere el espacio de encuentro con los libros y que los autores locales vuelvan a tener el mostrador que merecen.
