Por una amplia mayoría, que alcanzó el 89% de los votos afirmativos, la Asamblea Universitaria aprobó el nuevo Estatuto impulsado por la gestión encabezada por la rectora Natalia Albarez Gómez, marcando un paso histórico en el proceso de transformación y modernización de la UNLaR.
La reforma estatutaria representa una actualización profunda de la vida institucional de la UNLaR, orientada a optimizar el funcionamiento de la universidad y adecuar su estructura a los desafíos actuales de la educación superior.
Entre sus principales avances, el nuevo Estatuto promueve una administración más eficiente de los recursos, contribuyendo a disminuir el gasto político y priorizar la inversión en las funciones sustantivas de la universidad: la enseñanza, la investigación, la extensión y la vinculación con la comunidad.
Asimismo, la nueva normativa amplía y fortalece los mecanismos de participación democrática, garantizando una mayor representación de los distintos sectores que integran la comunidad universitaria. Como así también se adecúa a los sistemas electorales de las universidades nacionales, debido a que la UNLaR era una de las 3 instituciones de educación superior pública que tenía 3 años. La ampliación de los mecanismos democráticos y la modificación a 4 años de los cargos electos consolidan una institución más abierta, moderna y transparente.
El proyecto fue el resultado de un amplio proceso de diálogo, debate y construcción colectiva, en el que participaron representantes de todos los estamentos y de los diversos espacios políticos que conforman la universidad, generando consensos en torno a una visión compartida de futuro.
Con esta aprobación, la UNLaR inicia una nueva etapa institucional, basada en la modernización, la democratización y el fortalecimiento de la calidad académica, consolidando una universidad más eficiente, participativa y preparada para los desafíos del presente y del futuro.
