El malestar en las fuerzas de seguridad federales ha llegado a un punto de no retorno. En las últimas horas, integrantes de las cinco fuerzas que dependen del Ministerio de Seguridad —Gendarmería Nacional, Prefectura Naval, Policía Federal Argentina (PFA), Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y el Servicio Penitenciario Federal (SPF)— han comenzado a coordinar una movilización conjunta en reclamo de una recomposición salarial urgente.
La convocatoria, que circula con fuerza en redes sociales y grupos de retirados y familiares, marca un hito de unidad entre los distintos uniformados, quienes denuncian que sus haberes han quedado severamente relegados frente a la inflación y en comparación con las policías provinciales.
El impacto de la «motosierra» y la crisis sanitaria
El conflicto no es solo salarial. A la pérdida de poder adquisitivo se suma la crisis en la atención de salud. La reciente decisión del Gobierno de dividir la obra social de las fuerzas —creando la OSFFESEG para seguridad y la OSFA para militares— ha dejado a miles de agentes en un limbo prestacional.
»Estamos casi sin prestación médica. Prometieron planes de salud de primer nivel que hoy están en el aire», señalan fuentes cercanas al personal afectado. Esta situación ha generado un clima de «tensión total» dentro de las bases, donde se siente que el esfuerzo operativo no se condice con la cobertura social y el respaldo económico brindado por el Estado.

Un desafío para la gestión de Seguridad
La movilización representa un desafío directo para la cartera de Seguridad. Si bien las protestas de fuerzas de seguridad tienen restricciones legales estrictas, el movimiento está siendo impulsado mayoritariamente por personal en situación de retiro, familiares y agentes de franco, lo que dificulta la aplicación de sanciones disciplinarias.
Desde los sectores convocantes advierten que la situación es insostenible: «Un agente inicial hoy percibe salarios que están al límite de la línea de pobreza, mientras las exigencias operativas en el territorio nacional siguen aumentando».
Se espera que en los próximos días se definan el lugar y la hora de la concentración, la cual podría tener su epicentro frente a las sedes ministeriales o puntos neurálgicos de la Ciudad de Buenos Aires, marcando un nuevo capítulo de conflicto en el frente estatal.
