Tras el temporal que azotó a la capital riojana, las calles del sector quedaron totalmente anegadas. Los residentes reclaman soluciones de fondo, especialmente la red de cloacas, y denuncian que las intervenciones actuales solo empeoran la situación.
El barrio Loteo San Andrés se convirtió en el escenario de una fuerte protesta vecinal durante la jornada de hoy. Cansados de las inundaciones recurrentes que genera cada tormenta, un grupo de vecinos decidió interrumpir el tránsito para visibilizar el estado crítico en el que quedaron sus calles, las cuales describieron como intransitables.
La magnitud del agua acumulada ha paralizado la vida cotidiana del sector. Según relataron los propios afectados, el anegamiento es de tal escala que entrar o salir de las propiedades se ha vuelto una tarea imposible, afectando incluso la asistencia de los niños a los establecimientos educativos de la zona.
“Tenemos un río en la calle, que dejó todas las calles anegadas. No podemos salir de las viviendas, no llevamos nuestros hijos a la escuela”, expresó con indignación una de las vecinas que encabezaba el reclamo. La situación se repite con cada fenómeno meteorológico de intensidad, dejando al barrio aislado por horas.
Uno de los puntos más críticos de la protesta tiene que ver con la falta de infraestructura sanitaria básica. Al no contar con red de cloacas, las familias dependen de pozos ciegos que, tras dos décadas de uso y la saturación por las lluvias, ya no dan abasto ni tienen espacio para nuevas excavaciones.
Sobre este punto, una residente de larga data en el barrio manifestó: “En mi caso llevo 20 años, y en el patio no tengo más lugar para pozos ciegos porque no tenemos cloacas, y esa es una de las obras más urgentes”. La saturación del suelo representa, además, un riesgo sanitario inminente para toda la comunidad del Loteo San Andrés.
Asimismo, los vecinos destacaron que, si bien existe una gestión activa por parte del centro vecinal, las respuestas oficiales son insuficientes o inexistentes. Denunciaron que las promesas de obras quedan en la nada y que los pedidos formales no encuentran eco en las autoridades correspondientes.
La crítica también se centró en los paliativos temporales que envía el municipio o la provincia. Los manifestantes sostienen que el mantenimiento precario suele ser contraproducente: “Solamente vienen cuando llueve, pasan la máquina y el desastre es peor”, sentenciaron respecto a los arreglos que no resisten el paso del agua.
Por el momento, el corte de calles se mantiene como medida de fuerza a la espera de un compromiso real por parte de los funcionarios. Los vecinos exigen que, más allá de la asistencia por la emergencia climática, se inicie un plan de obras que incluya el asfalto y la tan necesaria red cloacal para terminar con años de desidia.
