El equipo de Claudio Úbeda se impuso 1-0 en el Monumental y destacó el orden y liderazgo de Paredes, mientras que del lado de River hubo reclamos por un penal no sancionado.
Boca Juniors se quedó con el Superclásico tras vencer 1-0 a River Plate en el estadio Monumental por la fecha 15 del Torneo Apertura. El triunfo xeneize, conseguido a partir de un penal convertido por Leandro Paredes, dejó dos caras bien marcadas: la satisfacción del equipo visitante y la polémica del lado local por una jugada no sancionada en el final del encuentro.
Úbeda: orden, inteligencia y liderazgo
En ese sentido, el técnico subrayó el planteo táctico: “Creo que este en particular, estratégicamente, el equipo hizo un partido muy ordenado, muy inteligente, sabiendo manejar los tiempos del partido en función de cómo estaba la situación. No sufrimos de una manera que vos digas que nos metieron en un arco, porque la verdad, las situaciones reales de juego cercanas a Brey, no fueron muchas, fueron muy poquitas”.
Una de las figuras destacadas fue Leandro Paredes, autor del gol de la victoria, a quien Úbeda elogió tanto por su rendimiento como por su rol dentro del plantel. “La verdad que Leandro es un líder natural, es un jugador extraordinario, es nuestro jugador de selección, no voy a descubrir nada con eso. Lo que sí tengo para agregar que tiene mucha humildad dentro del grupo, sabe llevar el grupo adelante de una manera muy buena, eso ayuda a que el día a día sea siempre mejor”, afirmó.
El entrenador también remarcó el crecimiento del equipo en este proceso: “Por suerte los resultados nos respaldaron y acá estamos, seguimos construyendo este equipo que va creciendo, que se siente con confianza y que hoy ganó un partido importantísimo”.
En cuanto a lo personal, eligió correrse del foco: “La verdad que lo mío personal es irrelevante en función del equipo. Para mí lo más importante es que Boca gane, que el equipo esté bien, que los jugadores estén bien, que estén conformes con la manera de trabajar”.
Coudet y la polémica del final
Del otro lado, la mirada fue completamente distinta. El entrenador de River, Eduardo Coudet, puso el foco en la jugada polémica del cierre del partido, cuando su equipo reclamó un penal no sancionado por el árbitro Darío Herrera sobre Lucas Martínez Quarta.
Sin apuntar directamente contra el juez, el técnico dejó su análisis: “Si vas a la que cobra de Maxi Salas, esa era penal, pero sinceramente te podría decir que las dos jugadas son finas. La del cabezazo de Maxi Salas, cobró infracción, y la de Martínez Quarta, no. Cuando perdés, tenés que apretar los dientes y seguir”.
Coudet también evitó profundizar en la polémica arbitral y buscó enfocarse en el rendimiento del equipo: “Lo único que tengo que hacer es hacerme cargo de que creo que el equipo puede jugar mejor. También, no es excusa: tenemos nuestras dificultades”.
En ese marco, asumió la responsabilidad por el presente del conjunto: “Asumo yo la responsabilidad, y no se la daré a jugadores jóvenes del club. Los necesitamos, y siempre se imponen en momentos difíciles, pero la responsabilidad tiene que ser mía, no de los juveniles”.
Autocrítica y reconstrucción
El entrenador millonario reconoció el impacto de la derrota en un partido de este calibre: “Es imposible que esta derrota no te pegue, te tiene que pegar. Te afecta. Hay que levantarse, pero también hay que sufrirla. Hay que trabajar, sufriremos lo que tengamos que sufrir”.
Además, dejó en claro que el camino será insistir en la mejora: “Me está costando más de lo que pensaba, pero no voy a bajar los brazos. Seguiré insistiendo y trataré de preparar y de exigir día a día para que se vea una mejora”.
En otro tramo de la conferencia, protagonizó un intercambio con un periodista sobre el rendimiento de Paredes en el partido: “Bueno, yo no lo vi tan así. A partir de los cambios, quedamos cortos, si vos ves… Hubo dos lanzamientos en el primer tiempo. Uno de ellos el penal, donde quedamos mal parados. Pero después no vi tanto juego de ninguno de los dos equipos”.
Dos lecturas de un mismo clásico
El Superclásico dejó así un claro contrapunto: Boca celebró un triunfo trabajado, basado en el orden y la eficacia, mientras que River se quedó con la sensación de que pudo haber tenido otra suerte en el desenlace.
Entre el análisis táctico, los elogios individuales y las polémicas arbitrales, el partido volvió a reflejar la intensidad y la trascendencia que tiene este duelo en el fútbol argentino, con consecuencias tanto en lo deportivo como en lo anímico de cara a lo que viene.
