En el extremo sur del país, donde la memoria de Malvinas atraviesa generaciones, comenzará a tomar forma una escena política que excede lo simbólico: gobernadores, dirigentes y legisladores del peronismo confluirán en Tierra del Fuego.
La vigilia del 1° de abril en Río Grande y el acto central del 2 en Ushuaia funcionarán como catalizadores de una foto con volumen político. Convocados por el gobernador fueguino, Gustavo Melella, dirán presente el bonaerense Axel Kicillof y el riojano Ricardo Quintela, dos de los mandatarios que vienen impulsando una construcción federal con la mira puesta en disputar el poder nacional.
Lejos de un esquema meramente protocolar, la vigilia reunirá a una amplia comitiva de dirigentes del peronismo en sus distintas vertientes. Entre los presentes estarán diputados nacionales como Cecilia Moreau, Sabrina Selva, Hugo Yasky, Natalia Zaracho y Victoria Tolosa Paz, además de referentes territoriales y sindicales.
También participarán figuras cercanas al armado bonaerense de Kicillof, como el ministro de Seguridad Javier Alonso, y dirigentes de La Cámpora, entre ellos Mayra Mendoza.
En paralelo, la decisión de Victoria Villarruel de no asistir a los actos terminó de despejar un escenario que amagaba con generar una imagen incómoda para la Casa Rosada: un posible cruce con dirigentes opositores en una fecha de alta carga simbólica.
Su ausencia, sin explicaciones públicas contundentes, se interpreta en clave política: evitar tensiones adicionales con el presidente Javier Milei y no quedar expuesta en un ámbito dominado por gobernadores enfrentados al oficialismo nacional.
El viaje a Tierra del Fuego no es un hecho aislado. Forma parte de una estrategia más amplia de Kicillof, que en las últimas semanas intensificó su agenda fuera de la provincia de Buenos Aires, con el objetivo de consolidar una red de alianzas territoriales.
Su vínculo con mandatarios como Quintela, Melella, Gildo Insfrán (Formosa) y Sergio Ziliotto (La Pampa) refleja un intento de construir una alternativa con base federal, que no dependa exclusivamente del Área Metropolitana ni de la conducción tradicional del kirchnerismo.
En ese marco, el gobernador bonaerense evita hablar de candidaturas, pero acumula gestos políticos. La participación en Malvinas le permite, además, reforzar un discurso ligado a la soberanía, en contraposición con la política exterior del gobierno nacional.
La movida también se inscribe en un peronismo que atraviesa una etapa de fragmentación. La conducción de Cristina Fernández de Kirchner sigue siendo un factor determinante, pero emergen dirigentes que buscan mayor autonomía.
Quintela es uno de ellos. Su intento de disputar la presidencia del PJ nacional dejó en evidencia esas tensiones, que ahora se trasladan a la construcción territorial. Kicillof, en tanto, avanza con una lógica distinta: sumar volumen sin romper, pero tampoco quedar subordinado.
Tierra del Fuego, entre la crisis y la interna
Mientras el peronismo nacional intenta reordenarse, en Tierra del Fuego la situación política es aún más compleja. Gustavo Melella enfrenta un escenario adverso, sin el respaldo pleno de los intendentes de la provincia.
Martín Pérez (Río Grande) y Daniel Harrington (Tolhuin) tomaron distancia de la gestión provincial, mientras que Walter Vuoto, alineado históricamente con el kirchnerismo, también elevó el tono en las últimas semanas con fuertes críticas por la distribución de recursos.
El conflicto por los fondos, que impacta en salarios, servicios y obligaciones provinciales, expone una disputa de poder que tiene como telón de fondo la sucesión de 2027.
A la interna política se suma un contexto económico delicado. La provincia sufre el impacto de decisiones del gobierno nacional, como la quita de aranceles a productos electrónicos, que golpea el régimen de promoción industrial, clave para la economía local.
Además, la intervención del puerto de Ushuaia por parte de Nación tensionó aún más la relación con la Casa Rosada, afectando directamente las finanzas provinciales.
En ese escenario, Melella intenta equilibrar posiciones: mantiene vínculos con sectores del peronismo, pero también ensaya gestos hacia el gobierno nacional para evitar un mayor deterioro económico.
