Julio Simón, más conocido como “El Turco Julián”, murió en prisión a los 84 años. Fue uno de los torturadores más infames de la última dictadura cívico-militar y comandó grupos de tareas en el centro clandestino El Olimpo.
Su nombre quedó marcado no solo por su brutalidad, sino también por la exposición mediática que tuvo en los años 90, cuando se paseaba por la televisión sin haber sido condenado, amparado por las leyes de impunidad de aquella época.
El ex policía federal había sido condenado tres veces por delitos de lesa humanidad y cumplía su pena en la Unidad N° 34 del Servicio Penitenciario Federal en Campo de Mayo.
Durante la dictadura, participó activamente en operativos de secuestro, tortura y desaparición forzada. Con la llegada de la democracia en 1983, huyó a Brasil y trabajó como vigilador privado hasta que regresó al país, beneficiado por las leyes de Punto Final y Obediencia Debida de la gestión de Raúl Alfonsín.