El último ajuste en los mostradores volvió a empujar el valor promedio del kilo por encima de los $14.000, mientras el consumo per cápita sigue lejos de los niveles históricos y crece la preocupación por el impacto en la inflación y el mercado interno. Miguel Schiariti, titular de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados dialogó con MEDIOS RIOJA al respecto.
El precio de la carne vacuna registró nuevas subas durante enero y volvió a convertirse en un factor clave de presión sobre el costo de los alimentos en Argentina. El incremento se da en un contexto de consumo interno deprimido, con niveles que permanecen por debajo de los promedios históricos, y en paralelo a un escenario de mayor impulso exportador.
Según relevamientos del sector, los aumentos impactaron de lleno en los mostradores y reavivaron la preocupación por el efecto que estos movimientos pueden tener tanto en la inflación como en el poder de compra de los hogares.
Durante las últimas semanas, la carne vacuna registró incrementos que alcanzaron el 10%, consolidando una escalada que se refleja directamente en los precios al consumidor. Comerciantes del rubro señalaron que el valor promedio del kilo de carne ya se ubica cerca de los $14.000, aunque algunos cortes superan ampliamente ese nivel.
La suba de la carne no aparece aislada dentro del rubro alimenticio. En enero, el pollo acumuló incrementos cercanos al 25%, profundizando el encarecimiento de la canasta básica y sumando presión sobre los índices de inflación alimentaria.
Desde la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) advirtieron que, pese a los ajustes de precios, el consumo por habitante continúa en niveles bajos y lejos de los registros previos.
El dato refleja el deterioro del poder adquisitivo de las familias, en un escenario donde la inflación sigue erosionando los ingresos reales y limita la capacidad de compra, incluso frente a alimentos tradicionales de la mesa argentina.
Más exportaciones a Estados Unidos y señales de alerta
En paralelo al escenario interno, el Gobierno nacional confirmó un avance clave en materia comercial con Estados Unidos. Tras un acuerdo bilateral, se amplió de forma excepcional el cupo de carne vacuna argentina que puede ingresar a ese mercado, que pasará de 20.000 a 100.000 toneladas anuales.
La ampliación representa un incremento de 80.000 toneladas adicionales y, según estimaciones oficiales, podría generar ingresos cercanos a los 800 millones de dólares para el complejo agroexportador. Para los productores, la medida abre una oportunidad para consolidar mercados externos y aprovechar la demanda internacional.
Sin embargo, la decisión también generó advertencias dentro del sector productivo. Algunas entidades y especialistas alertaron que una mayor salida de carne al exterior, combinada con precios internos en alza y consumo retraído, puede profundizar las tensiones en el mercado local.
Entre las principales preocupaciones aparece la posibilidad de que el acuerdo comercial habilite el ingreso de carne estadounidense sin aranceles, lo que podría generar competencia directa para la producción local y presionar aún más sobre los precios internos.
En ese contexto, la evolución del precio de la carne vuelve a quedar en el centro del debate económico, con impacto directo en la inflación, el consumo y la dinámica del mercado alimentario argentino.
