Pablo Grillo regresó a la terapia intensiva en el Hospital Ramos Mejía de la Capital Federal, debido a una febrícula que no cesa. Grillo sigue batallando por recuperarse del disparo en la cabeza que le propinó un gendarme de apellido Guerrero, con directivas de Bullrich en el marco de un operativo desmesurado y fuera de orden.
El fotógrafo, que se recupera de una grave lesión craneal ocasionada por el disparo del gendarme Héctor Guerrero durante la marcha de jubilados del 12 de marzo pasado, debió ser trasladado al Hospital Ramos Mejía.
