El territorio argentino presenta una marcada disparidad en cuanto a la actividad geológica. Las zonas con mayor propensión e historial de movimientos telúricos se concentran de manera contundente en las regiones oeste y noroeste.
El mapa de mayor exposición abarca a las provincias de San Juan, Mendoza, Salta, Jujuy, La Rioja, Catamarca, Tucumán y una porción occidental de Santiago del Estero.
Dentro de este grupo, Salta se destaca como una de las jurisdicciones con mayor actividad sísmica registrada. Si bien la Puna y el sector occidental concentran la mayor parte de la energía liberada, el riesgo también se extiende de forma significativa hacia el área de los Valles.
La diferencia clave: Peligrosidad vs. Riesgo Sísmico
A nivel técnico e institucional, los especialistas remarcan que peligrosidad sísmica y riesgo sísmico no significan lo mismo, ya que evalúan variables completamente diferentes:
- Peligrosidad sísmica: Está determinada estrictamente por la naturaleza. Depende de la probabilidad de ocurrencia y de la intensidad potencial que pueden alcanzar los terremotos en una determinada región geográfica.
- Riesgo sísmico: Es un indicador de impacto mucho más amplio. Además de tomar en cuenta la peligrosidad natural, incorpora factores socioeconómicos fundamentales como la densidad de población, la infraestructura existente y la vulnerabilidad de las construcciones ante un eventual evento telúrico.
