Un relevamiento realizado en el casco céntrico de la ciudad de La Rioja reveló que el 13,06% de los locales comerciales se encuentran vacíos. La cifra supera los niveles registrados durante la pandemia y genera alarma en el sector por la caída del consumo y el aumento de costos.
El panorama en el corazón comercial de la capital riojana es crítico. Un reciente estudio llevado a cabo en el cuadrante delimitado por las avenidas Juan Domingo Perón, Facundo Quiroga, Tacuarí Gordillo y la calle 8 de Diciembre, contabilizó un total de 1.861 locales, de los cuales 243 han bajado sus persianas. Esta situación refleja el impacto directo de la crisis económica en la actividad local.
La estadística actual es especialmente alarmante al compararla con periodos previos de crisis sanitaria y económica. Según los datos recolectados, el índice de desocupación de locales alcanza hoy el 13,06%, una cifra que sobrepasa el 10,05% registrado durante la pandemia de COVID-19 en el mismo sector. El dato confirma una profundización de la recesión que afecta al microcentro de la ciudad.
Desde el sector comercial advierten que el combo de caída en las ventas y el incremento de los gastos operativos se ha vuelto insostenible. “La caída del consumo, el aumento de tarifas y los costos imposibles de sostener están llevando a muchos a cerrar”, señalaron los referentes del área, quienes además destacaron que “detrás de cada persiana baja hay familias que pierden su sustento”.
Este complejo escenario se desarrolla en el marco de las políticas económicas impulsadas por el gobierno nacional de Javier Milei. El impacto se siente con fuerza en el comercio riojano y en las economías regionales, donde la falta de previsibilidad y la suba de servicios básicos continúan asfixiando a los propietarios de pequeñas y medianas empresas locales.
