El abuelo de Lucio Dupuy rompió el silencio tras el asesinato del niño en Chubut. Dialogó con MEDIOS RIOJA y denunció negligencia estatal, informes socioambientales realizados por teléfono y la falta de pericias a los culpables.
El dolor volvió a transformarse en un reclamo de justicia. Ramón Dupuy, el hombre que se convirtió en el símbolo de la lucha contra el maltrato infantil en Argentina tras el asesinato de su nieto Lucio en 2021, alzó la voz para denunciar las similitudes entre aquel caso y la reciente muerte del pequeño Ángel López.
En una declaración cargada de indignación, Dupuy señaló que el sistema de protección de minoros sigue fallando en los mismos puntos críticos: la falta de rigurosidad profesional y la burocracia administrativa que ignora el peligro inminente.
Un «copie y pegue» que cuesta vidas
Para Ramón, el caso de Ángel López es, lamentablemente, un «calco» de lo que vivió su nieto. El abuelo de Lucio fue tajante al describir cómo se manejó la asistencia social en este nuevo crimen:
«Al nene no se lo escuchó. Lucio nunca expresó nada porque estábamos impedidos de contacto. En este caso fue lo mismo: un informe socioambiental que se hizo por teléfono. Fue un copie y pegue».
Dupuy denunció que la justicia no realizó las pericias psicológicas necesarias ni a la madre de Ángel ni a su pareja, del mismo modo que se omitieron en el caso de Lucio. «No evaluaron si esa criatura iba a vivir bien o comer bien; la asistencia social no hizo bien su trabajo», sentenció.
El reclamo por la Ley 27.702
A pesar de haber sido el principal impulsor de la Ley Lucio (N° 27.702), Ramón advirtió que la normativa corre el riesgo de convertirse en «letra muerta» si los funcionarios no la aplican con sentido común y responsabilidad.
- El ejemplo de Córdoba: Dupuy destacó que en Córdoba se logró bajar el maltrato infantil gracias a una reglamentación local estricta que exige el cumplimiento de la ley nacional.
- Sanciones a la negligencia: El reclamo central apunta a que existan penas duras para aquellos funcionarios judiciales y de salud que «hagan la vista al costado» ante señales evidentes de violencia.
