El gobierno de Pullaro dijo que la negociación está estancada porque hay anarquía entre los policías rebeldes y es difícil sintetizar las demandas.
Una protesta inorgánica, sin líderes claros, desordenada en los reclamos que llegan a la mesa de negociación, pero con una potencia que está lejos de declinar. Las manifestaciones de la policía ya desbordaron Rosario y se activaron en distintas ciudades de Santa Fe. El gobierno de Pullaro tuvo que apelar a personal penitenciario para controlar las calles ante la deserción masiva de los policías. La noche de este martes llegó cargada de tensión, sin solución al conflicto y con nuevos focos en ciudades importantes como Santa Fe y Santo Tomé.
A las 20 de este martes funcionarios de segunda línea del Ministerio de Seguridad reconocieron que no se alcanzó ningún acuerdo con los policías rebeldes que están acuartalados a cielo abierto, con decenas de patrullas policiales rodeando la Jefatura de Rosario y familiares plantados de modo permanente en frente del portón principal.
El día había comenzado con el ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, anunciando que comprendían que había un reclamo legítimo que engloba recomposición salarial, pero advirtiendo que había sectores ligados a efectivos presos por corrupción que atizaban el conflicto. Por eso pasó a disponibilidad y retiró el arma de 20 efectivos. Fue peor.
Extrema tensión en Rosario por la protesta policial, ya se resintió el servicio en la calle
Si hasta ese momento había 20 patrulleros apostados en la puerta de Jefatura pasó a haber 60 móviles, que permanecieron amenazantes, con las sirenas encendidas. Pullaro se indignó por la presencia de encapuchados. Los manifestantes afirman que en una organización basada en la obediencia vertical el desafío a la autoridad conlleva sanciones, pro eso ocultan su rostro. Pero durante el día y en la noche de este martes, como novedad política, los policías empezaron a mostrarse en la protesta a cara descubierta. Un desafío abierto a la autoridad.
«No quieren aflojar. Habían levantado el corte después de media tarde. Como no les dan soluciones volvieron a poner todos los móviles en la calle y se cortó todo de nuevo», dijo un suboficial con diez años de servicio, mientras las sirenas sonaban con estridencia en la YPF vecina a Jefatura, copada por móviles y policías.
Lo llamativo en tres nudos: La cantidad de policías que manifiestan a cara limpia exponiéndose a sanciones administrativas. El hecho de que la protesta haya escalado pese al anuncio de sanciones por abandono de servicio. Y el fuerte malestar con el gobierno de una policía que fue empoderada por Pullaro con gestos que robustecen su autoridad, pero a la que se le exigen fuerte trabajo de calle y según denuncia por muy bajos ingresos
