La publicación del índice no fue una más. El dato apareció atravesado por un clima de fuerte discusión política y técnica alrededor del organismo estadístico, luego de la renuncia de su director, Marco Lavagna, y de la decisión del Poder Ejecutivo de postergar la entrada en vigencia de una nueva metodología de cálculo que venía siendo trabajada desde hacía meses.
Un número esperado, en un momento sensible
El 2,9% de enero ratifica que la dinámica de precios continúa en una zona que el Gobierno busca reducir de manera sostenida. Si bien el registro se mantiene lejos de los picos del año pasado, la desaceleración encuentra límites y todavía no logra perforar con claridad el umbral del 2% mensual.

En despachos oficiales admiten que el comienzo del año suele estar impactado por reacomodamientos estacionales, ajustes de tarifas y actualizaciones de contratos, factores que presionan sobre el índice general y condicionan la trayectoria descendente que pretende exhibir el equipo económico.

La discusión por la nueva medición
La controversia gira en torno al cambio de canasta y de ponderadores que el INDEC tenía previsto implementar para reflejar hábitos de consumo más actuales. Esa modificación quedó en pausa y el Ejecutivo resolvió mantener el esquema vigente, una determinación que generó ruido interno y externo.

La salida de Lavagna ocurrió en la antesala de la difusión del IPC y fue interpretada por parte del arco político y analistas como una señal de las tensiones que rodean al organismo.
La foto en la Ciudad de Buenos Aires
En paralelo al dato nacional, el indicador que mide la inflación en el territorio porteño mostró una suba del 3,1% en enero, por encima del promedio informado por el INDEC y el nivel más alto en varios meses para ese distrito.
La divergencia entre ambos registros vuelve a poner sobre la mesa las diferencias metodológicas y de composición del gasto que existen entre las mediciones, un debate recurrente cada vez que se publican los informes.
Lo que mira el mercado
Más allá de la discusión estadística, consultoras y operadores financieros siguen de cerca la capacidad del Gobierno para sostener la tendencia a la baja durante el primer trimestre. La evolución de alimentos, transporte y servicios regulados aparece como determinante para anticipar si el sendero de desinflación podrá profundizarse o si el proceso ingresará en una meseta.
