Con un Autódromo colmado, la Fiesta Nacional de La Chaya vivió una jornada de gran intensidad. Soledad Pastorutti celebró sus 30 años de carrera y Ulises Bueno le puso el sello cuartetero a la madrugada.
La segunda noche de la Chaya 2026 confirmó que el romance entre el público y el festival está más vivo que nunca. En un predio donde el olor a albahaca y el blanco de la harina fueron protagonistas, la música no dio tregua desde el inicio.
El semillero y la tradición
La apertura musical estuvo en manos de Martín Lencina, seguido por Brenda Hernández, Los Thaqu y Gaby Aredes. Uno de los momentos más celebrados de la previa fue la presentación de Ramiro González, quien mostró su disco “Danza con Fundamento” junto a destacados bailarines como Silvia Zerbini y Mario Martínez. La grilla continuó con la calidez de Horizonte, Canto Legüero y El Pica Juárez.
Lázaro Caballero y el huracán de Arequito
Lázaro Caballero fue el encargado de encender la mecha del baile masivo con un show de una hora que hizo chayar a cada rincón del autódromo. Tras los reconocimientos al gran Ramón Navarro y las actuaciones de Los de Santa Cruz, Grupo Vocal Norte y Natalia Barrionuevo, llegó el turno de la figura más esperada.
Soledad Pastorutti arribó cerca de las 2:45 AM. En el marco de sus 30 años de trayectoria, “La Sole” brindó un show impecable que incluyó clásicos y nuevos éxitos. La sorpresa que quedará para la historia fue cuando invitó a las riojanas Natalia Barrionuevo, La Bruja Salguero y Gloria de la Vega para interpretar juntas “Viejas Promesas”, un cuarteto de voces femeninas que puso la piel de gallina a los presentes.
Madrugada de ritmo
Tras el paso de Tomá Josho y Martín Molina Torres, el cuarteto se apoderó de la escena. Ulises Bueno trajo el sonido de Córdoba al escenario mayor y el cierre definitivo, a pura energía riojana, estuvo a cargo de La Banda al Rojo Vivo, quienes despidieron a la multitud cuando el sol ya asomaba.
