El sector de radio taxis y remises de La Rioja confirmó que atraviesa una situación crítica debido al atraso tarifario —con valores congelados desde diciembre pasado— y la falta de rentabilidad. En medio de este panorama, el Concejo Deliberante dio ingreso formal al pedido de actualización y unificación de la tarifa, que ya fue girado a la Comisión de Servicios Públicos.
En declaraciones radiales, Nelson Brizuela, representante del sector, reconoció al aire que desconocía el estado parlamentario del trámite hasta ser notificado por el medio periodístico. El pedido contempla llevar la ficha a $1.300 cada 100 metros, además de unificar la tarifa para eliminar la diferenciación entre diurna y nocturna.
Una crisis que golpea la rentabilidad diaria
Brizuela advirtió que la suba sostenida de los combustibles y de los insumos básicos hizo insostenible la situación para los trabajadores del volante, señalando que desde diciembre no perciben ajustes, ya que el pedido presentado en marzo no prosperó.
Los números del sector reflejan el fuerte impacto de la crisis:
- Choferes: Trabajando turnos extensos de entre 10 y 12 horas diarias, con suerte logran recaudar entre $40.000 y $50.000 por día, quedándoles un ingreso neto diario cercano a los $15.000.
- Titulares de licencias: Tras abonar el porcentaje del chofer y descontar el combustible, a los dueño de los vehículos les quedan libres entre $18.000 y $22.000 diarios, un monto que catalogan como insuficiente para afrontar el mantenimiento básico de un auto, repuestos, RTO obligatoria e inspecciones semestrales.
Reclamos por competencia desleal y ausencia de controles
Otro de los ejes centrales del reclamo apunta a la proliferación de plataformas de transporte de aplicación (como Uber). Desde el sector denuncian una marcada asimetría en las exigencias: mientras que los taxis y remises deben cumplir rigurosamente con inspecciones cada seis meses, carnet profesional, certificado de buena salud, pago de tasas de bacheo y revisión técnica vehicular (RTO), los vehículos de aplicaciones operan sin los mismos niveles de fiscalización por parte del municipio.
«Pagamos bacheo para que el Uber trabaje tranquilo. Nos exigen un montón de requisitos y el auto en condiciones estéticas, mientras que en las aplicaciones a veces llegan vehículos que nada tienen que ver con las normativas», expresó Brizuela.
Finalmente, el referente gremial cuestionó la falta de diálogo con las autoridades municipales y de la Comisión de Servicios Públicos del Concejo Deliberante, a la vez que reiteraron su pedido de que se regularice la situación general del transporte local para lograr reglas claras y equitativas para todos los trabajadores.
