El mercado energético internacional enfrenta una nueva jornada de alta volatilidad. Los precios del petróleo registraron un salto superior al 8% en la apertura de los mercados asiáticos este lunes, impulsados por una escalada directa en las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán.
La principal causa de este «rebote» alcista fue el reciente decomiso de un carguero iraní por parte de la marina estadounidense en el Golfo de Omán. La maniobra, destinada a hacer cumplir sanciones internacionales, ha generado una inmediata respuesta de Teherán, cuyas autoridades amenazaron con represalias militares y el posible bloqueo de rutas comerciales estratégicas.
Impacto en los mercados
La incertidumbre sobre el suministro global se reflejó instantáneamente en las pizarras:
WTI (referencia estadounidense): Subió un 8,04%, posicionándose en torno a los u$s90,59.
Brent (referencia global): Registró un incremento del 6,88%, alcanzando los u$s96,60 por barril.
Contexto diplomático
Este nuevo foco de conflicto interrumpe la relativa calma que se esperaba tras los intentos de mediación en Pakistán. La decisión de Irán de descartar su participación en las mesas de diálogo en Islamabad, sumada a las hostilidades en el estrecho de Ormuz —arteria vital por donde circula el 20% del crudo mundial—, mantiene a los inversores en alerta máxima.
Expertos advierten que, de persistir el bloqueo y las amenazas de sabotaje a la infraestructura energética, el precio del barril podría superar la barrera de los u$s110 en el corto plazo, impactando de manera directa en la inflación global y en los costos logísticos de las principales economías.
