La planta de fabricación de aires acondicionados fue ocupada por sus 140 empleados, quienes denuncian meses de salarios impagos. El conflicto expone la fragilidad del régimen industrial fueguino ante la apertura de importaciones y el desinterés de los grandes holdings.
La tensión social y económica en el extremo sur del país alcanzó un nuevo pico de conflicto. En las últimas horas, los 140 trabajadores de la empresa Aires del Sur —fabricante de las marcas Electra y Fedders con tecnología israelí— decidieron tomar la planta tras dos meses sin percibir sus haberes. La medida de fuerza no es un hecho aislado, sino el síntoma de una crisis estructural que amenaza con desmantelar el corazón industrial de la isla.
El fin de la protección y la «amenaza china»
El escenario para Aires del Sur es sombrío. A la caída estrepitosa del consumo interno y la política de apertura de importaciones impulsada por el gobierno de Javier Milei, se le suma un vencimiento clave: el próximo año finalizan las medidas antidumping para equipos de aire acondicionado.
El sector mira con espanto el antecedente de los microondas, cuya producción local se desplomó un 60% tras la liberalización del mercado. Los industriales dan por sentado que, sin el escudo arancelario, la entrada de equipos chinos marcará el acta de defunción para las líneas de montaje locales.
Un efecto dominó que no se detiene
La crisis de Aires del Sur coincide con otros signos de agotamiento en la región:
Sueño Fueguino: La textil suspendió a la totalidad de su personal por tres meses.
Telecomunicaciones Fueguinas: El cierre de la firma dejó a 50 personas en la calle.
Cifras alarmantes: Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), desde el inicio de la gestión de Milei se han perdido 9.521 puestos de trabajo en la provincia y han cerrado 256 empresas.
La diversificación de los «gigantes»
Lo que más preocupa en los pasillos gremiales de Tierra del Fuego es el silencio de los grandes jugadores. Tanto Newsan (de Rubén Cherñajovsky) como Mirgor (de Nicolás «Nicky» Caputo), históricamente beneficiarios del régimen de promoción, parecen haber iniciado una retirada estratégica del sector electrónico.
Newsan ha volcado sus capitales hacia el sector energético a través del Grupo Edison Energía, adquiriendo transportadoras, hidroeléctricas y distribuidoras en el norte del país. Por su parte, Mirgor ha diversificado sus inversiones hacia la agroindustria y la logística antártica. Mientras los gigantes se reconvierten, la industria electrónica queda a la deriva: este mes, Newsan no renovó contratos a 45 empleados y suspendió a otros 70 en Buenos Aires, mientras que Mirgor sumó 11 despidos a los más de 300 trabajadores suspendidos el año pasado.
Con 6.000 puestos directos en riesgo, la toma de Aires del Sur representa el grito de resistencia de un sector que se siente abandonado tanto por las políticas nacionales como por sus propios referentes históricos.
