Lo dijo en MEDIOS RIOJA, David Barrera, del Instituto de Servicios Ambientales, informó que en pocas horas llovió casi la mitad del promedio anual. Hubo vehículos arrastrados y rutas afectadas.
La ciudad de La Rioja y sus alrededores sufrieron las consecuencias de un temporal de gran magnitud que puso en alerta a los equipos de emergencia. Según explicó David Barrera, director de Asesoría y Gestión de Emergencias, el fenómeno se presentó de forma sectorizada pero con una intensidad inusual: «El promedio anual es de 370 mm de agua, y de pronto tenemos entre 100 a 150», detalló el funcionario sobre el volumen registrado en las últimas horas.
El impacto fue especialmente crítico en la zona sur y el microcentro, donde las mediciones marcaron 122 mm y 84 mm respectivamente. Esta cantidad de agua en tan corto período de tiempo provocó serios problemas de escurrimiento y anegamientos. «Hubo situaciones de riesgo de vida por vehículos arrastrados por la corriente», advirtió Barrera, destacando además que se produjeron filtraciones en viviendas y gente varada en las rutas.
En cuanto a los daños materiales, el funcionario señaló que se registraron roturas parciales en la infraestructura urbana, con arrastre de arena, rocas y desprendimientos de asfalto en distintos puntos de la Capital. El operativo de asistencia se mantuvo activo desde la previa del evento, ya que las estaciones meteorológicas anticipaban la gravedad del cuadro: «Veníamos evaluando que se eleve la categoría del evento a naranja», afirmó.
Actualmente, la situación climática ha dado un respiro y la provincia regresó a la fase de alerta amarilla. No obstante, las autoridades mantienen la vigilancia debido a que estos fenómenos de alto impacto se están presentando con intervalos de tiempo cada vez más cortos. La prioridad ahora se centra en la limpieza de las arterias afectadas y la asistencia a las familias damnificadas por las filtraciones.
